Con este nuevo método, se establece por primera vez en el sector una pauta para aplicar de forma racional esta técnica de refuerzo y mejorar así la seguridad de los elementos constructivos frente a un posible colapso estructural. Su aplicación es para todo tipo de edificios, principalmente antiguos, con hormigones en mal estado, muy deteriorados o con baja resistencia.
"Una de las formas de reforzar un pilar es colocándole una especie de camisa exterior constituida por unas piezas angulares de acero. Es una de las técnicas de refuerzo que más se emplea y, sin embargo, nadie sabía cómo calcularla", señala Calderón.




