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03.01.09 -

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Un alumno con una capacidad intelectual superior es un problema en un aula ordinaria. Así de contundente lo resume el presidente de la Asociación Crevillentina de Ayuda al Superdotado y Talentoso (Acreast), José Llopis. "En una clase normal la maestra dice que hay que resolver un problema y el niño, antes de copiar o sumar, ya tiene la cifra correcta y la dice. La profesora insiste en que tiene que copiar el enunciado y el niño no entiende porqué si ya tiene la respuesta. Es una espiral que acaba con el niño castigado y con la profesora enfadada", narró Llopis, quien agregó que estos alumnos aprenden rápido a leer pero "tienen erratas a la hora de escribir porque no lo consideran necesario y si no se les ayuda de manera personalizada no avanzan".

Mientras esto sucede en la escuela, en casa los nervios conviven con la falta de apoyos. "Nadie nos hace ni caso, ni en el colegio, ni en los gabinetes psicopedagógicos... Es frustrante porque quieres para tus hijos lo mejor y ves que no se avanza y que cualquier paso cuesta muchísimo", relató la secretaria de Acreast, Gema Escolano. Para el futuro de estos niños, sus padres piden "personal adecuado, que lo hay, y que se les estimule a seguir estudiando", remarcó. Desde la asociación van a activar una campaña de información entre las familias de superdotados "para denunciar el olvido y para reivindicar la puesta en marcha de medidas que den respuesta a sus necesidades porque ellos tienen los mismos derechos que el resto de niños", concluyó Escolano.
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