Mientras esto sucede en la escuela, en casa los nervios conviven con la falta de apoyos. "Nadie nos hace ni caso, ni en el colegio, ni en los gabinetes psicopedagógicos... Es frustrante porque quieres para tus hijos lo mejor y ves que no se avanza y que cualquier paso cuesta muchísimo", relató la secretaria de Acreast, Gema Escolano. Para el futuro de estos niños, sus padres piden "personal adecuado, que lo hay, y que se les estimule a seguir estudiando", remarcó. Desde la asociación van a activar una campaña de información entre las familias de superdotados "para denunciar el olvido y para reivindicar la puesta en marcha de medidas que den respuesta a sus necesidades porque ellos tienen los mismos derechos que el resto de niños", concluyó Escolano.




