Comunidad Valenciana

Tomar las uvas en un país exótico, recibir las campanadas junto a románticos lagos o recibir el Año Nuevo en alguna de las torres emblemáticas de Europa o en la Quinta Avenida queda para tiempos mejores. Ahora deja paso a otro tipo de cenas y fiestas mucho más próximas al hogar. Incluso en el propio hogar.
Eso es, al menos lo que opinan en la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia. Vicente Pizcueta, portavoz de esta organización, admite que la crisis se está dejando notar y, en su opinión, se ha producido un retroceso en las modas.
"Ya nos habíamos instalado en la sociedad de la exquisitez: viajes, nieve, estancias en el extranjero... y todo eso queda restringido en clave de hostelería local, que creemos que es la que se va a beneficiar", aclaró Pizcueta a LAS PROVINCIAS.
La fórmula de esta Nochevieja va a ser la del cotillón lo más próximo posible, siempre resulta más barato que cualquier desplazamiento, por cercano que sea.
Ante la tesitura económica que se está viviendo, los valencianos, mayoritariamente han preferido no gastar en viajes, pero no por ello dejar de disfrutar una fecha tan significada. "Van a buscar comodidad, por eso, el càtering en casa va a estar muy presente. Lo que han ahorrado por un lado pueden estirarlo por otro. También se va a comprar productos de mejor calidad, más selectos, para cenar esa noche", matiza el portavoz de los hosteleros.
Aunque asegura que el cartel de lleno "se desconoce en Nochevieja", pese a todo, se espera que alrededor de un millón de valencianos salgan fuera de casa a despedir 2008 en uno de los 20.000 hoteles, restaurantes o locales de ocio que hay en la Comunitat.
Oferta variopinta
"La oferta está muy segmentada. Tienes desde tres noches en hotel con cotillón por 700 euros, a los 15 de las fiestas estudiantiles, los 150 de un lugar vip o los 90 de la noche en una estación de esquí. Hay ofertas para todos los gustos y todos los niveles económicos", detalla Pizcueta.
Añade otra opción: la de los apartamentos. "la Comunitat tienen una buena oferta y es una alternativa barata", indica.
En definitiva, los hosteleros valencianos no están muy abatidos por la crisis. La Navidad, en clave de consumo local, "está siendo buena", aunque Pizcueta argumenta que el año va a terminar "con números rojos".
Y para no verse en ese panorama económico, los valencianos se las ingenian para seguir disfrutando de las fiestas a precio casero.
Encarna andaba ayer por el Mercado Central de Valencia, aunque ya tiene claro su menú para cuatro personas. "Entremeses, consomé, tostas de salmón y codillo al horno", comenta mientras asoma al puesto de Supergourmet que se ha instalado en contraste con los productos tradicionales.
Carmen regenta el negocio en el que puede encontrar desde ostras con champañ a capone rellenos, cestas de mar con verduritas, fuagrás fresco, pan de aceitunas o helados franceses.
Una cena de Nochevieja por persona puede resultar por unos 25-30 euros con bebida y postre, en el que no faltará el fuagrás con manzana, hojaldres, ave, tapón de chocolate, helado y sorbete de mandarina.
Claro que, al final todo depende de quién vaya a la compra. "Los hombres son más caprichosos", apunta Carmen.
Quienes se afanan en la preparación de bandejas de productos ibéricos y otras exquisiteces como el scargot (caracoles gigantes) relleno de salsa verde son los empleados de la histórica mantequería Castillo. Más de un siglo en la calle Ruzafa.
Aunque aún falta algún día para que los clientes se acerque a comprar, están adelantando los envasados al vacío. "Nuestros clientes son en gran mayoría fijos y lo que buscan en estas fechas fundamentalmente son nuestras especialidades en bandejas de fuagrás, quesos e ibéricos". Tal vez por esa fidelidad, el negocio mantiene sus cuotas de ventas pese a la crisis.
Mesas diferentes
Para quienes han optado por organizar una cena familiar o con amigos sin quitarse las zapatillas o luciendo el tacón más imposible de llevar, las posibilidades pasan por un menú a domicilio desde el fogón de Oscar Torrijos.
Cinthya es la encargada de El huevo de Colón, regentado por Josep Quintana y Raquel Torrijos. Todo cuanto se sirve en el restaurante se lleva envasado al vacío sin conservantes.
"Se ha notado la crisis en la cantidad de gente que puede darse estos gustos", indica. No obstante, en fiestas señaladas parece que se echa mano más de este tipo de productos.
El menú del día 31 sale por unos 75 euros, si se opta por la propuesta de platos para llevar, que consta de ensalada templada de pularda con escabeche de setas, consomé ibérico con raviolis de verduras, bogavante de breton con garbanzo pedrosillano y tomate, paletilla de cordero con cebollita glaseada y puré de hierbas, vaso de pistacho, jazmín y lichis, y mini tronco navideño de la casa.
Las carnes son todas adquiridas en El gourmet de la carne, una tienda única en España, a base de productos de ganadería ecológica, que lleva sólo mes y medio instalada en Valencia.
Priman las razas autóctonas de cordero, cochinillo, pavo, pintadas, capón, faisán, perdiz y conejo de caza, buey y hasta la exótica carne de bisonte o de kove (vacuno de raza japonesa). Carlos propone poner en la mesa de Nochevieja capón o faisán, que también vende preparados.
Y si de verdad quieren algo radicalmente distinto, pueden darse un baño en un piscina de 16.000 litros de los que 5.000 son de Cabernet Souvinon. Así lo prepara un hotel de l'Alfàs del Pí.







