Ahora, lo que se lleva es elegir destinos más cercanos y estar menos días fuera de casa. Es decir, fórmulas que piquen menos a los bolsillos. Sin embargo, las ofertas son un clásico que siempre triunfan. Cuba, por 600 euros, o París por 500 euros, son otros destinos muy solicitados por los que deciden respirar aire fresco. Pero de estos, cada vez hay menos. Y no por falta de ganas, sino de dinero.
Otra de las ofertas que arrastra al consumidor a decidirse son las de "pague uno y llévese dos" que llevan a cabo algunas agencias, como por ejemplo, Iberia. "Los destinos que suponen un alto presupuesto más o menos se mantienen, porque son destinados a gente que antes y ahora, pueden permitírselo. Pero lo que más se hace es recortar los días y sacrificar la calidad. Si antes había parejas que se pagaban un hotel de tres estrellas, ahora han rebajado la categoría a dos o a una estrella", comentan desde la agencia Barceló Viajes.
Pero también se venden viajes nacionales en buena cantidad. "La gente se ha dado cuenta de que viajar por España resulta más barato y como quieren menos días, viajar a otras ciudades del país resulta igual de enriquecedor, y, además, sirve para desconectar, al igual que si eliges una estancia internacional".
Además, de recortar días de descanso fuera y calidad, otro de los hábitos que ha cambiado es el de la reserva.
"Antes de que ocurriera el boom de la crisis financiera, en Alzira, teníamos reserva con varios meses de antelación. Ahora, la cosa ha cambiado. Se esperan hasta el último minuto para buscar un viaje. El destino, casi siempre suele ser lo de menos. Lo que importa es que sea: bueno, bonito y barato".
Según el sector, las reservas en la comarca suponen el 80% de los viajes finalmente realizados.







