Un 40,8% de parados no se ve trabajando a corto o medio plazo y muestra una actitud de "acusado desánimo". Con respecto a 2007, el incremento de los parados "desmoralizados" es de un 28,9% --un 34,2% desde 2006--, ya que en el citado 2007 sólo el 11,9 por ciento no se veía trabajando a corto plazo frente al reflejado 40,8 por ciento actual.
Así se refleja en un estudio realizado por el Centro de Formación de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) a partir de preguntas a más de 300 personas desempleadas. Este informe también plasma que el número de "optimistas" ha bajado súbitamente, del 47,3% de 2006 al 29,7% de 2007, y hasta el 12% de 2008.
Estos datos, según el departamento de Orientación de CSIF, "evidencian el cambio radical de la situación económica en los últimos meses".
Las mismas fuentes añadieron que otro indicador a subrayar es que la crisis ha igualado la tendencia histórica de desempleo por edades al pasarse de un paro centrado en las franjas de entre 16 y 25 años, y de los 56 a los 65, a un paro repartido por igual entre todas las edades.
De este modo, los parados que son atendidos en los gabinetes de orientación de distintas entidades, han pasado de ser en su mayoría jóvenes y mujeres, a presentar perfiles variopintos y en que aparecen, cada vez con mayor frecuencia, varones mayores de 50 años que han perdido empleos en los que llevaban más de una década trabajando "y que tienen graves problemas de incorporación a cualquier otro empleo por su alta especialización", apuntaron.
Respecto a la inmigración, el número de servicios prestados a inmigrantes ha bajado un 8% en el último año, representando en 2008 sólo un 13% de las tutorías laborales, por el 21% de 2007.
Desde este departamento de CSIF proponen como medida para frenar el desaliento "la personalización del sistema de orientación para que cada parado, en función de su perfil (mujer, inmigrante, discapacitado, larga duración), realice tutorías de apoyo en el centro más adecuado a sus características", ya que en muchas ocasiones "se pasean de un servicio de orientación a otro para rellenar los mismos documentos, hacer las mismas encuestas y enfrentarse a las mismas negativas circunstancias del mercado laboral".
"Esto resta efectividad a la orientación laboral y además es un agujero por donde se pierden posibilidades de contratación, ya que un servicio especializado en un perfil concreto tiene muchas más probabilidades de encajar al trabajador en trabajos adecuados a su capacitación" concluyeron.