Comunidad Valenciana

El hombre y su mujer albergaban una esperanza ciega de que su hija se recuperara, pero finalmente el drama les ha golpeado de lleno a las puertas de la Navidad. Hoy, a las cinco de la tarde, la joven será enterrada en el cementerio de Alfafar después de una misa que se celebrará en el tanatorio de la Pista de Silla.
La muerte de Arancha es, para sus padres, el comienzo de otra lucha. La judicial. "Estamos decididos a demostrar que hubo negligencia en el Hospital La Fe", aseguró Javier. Creen firmemente que algo falló en la actuación de los médicos del Hospital La Fe. Según consta en la denuncia que presentaron en un juzgado de Catarroja, su hija estuvo "desamparada" en el centro sanitario en los primeros días de su ingreso, antes del aborto.
La familia de Arancha pasó de una alegría infinita a un infierno similar. Antes del 25 de septiembre, la joven y su novio esperaban su primer hijo. Iba a ser niña, como deseaban: la pequeña Ariadna. La joven, dependienta en una tienda de disfraces, modelo y enamorada de la gimnasia rítmica, vivía emocionada su embarazo. "Entonces todos estábamos ilusionados y no podíamos imaginar algo tan terrible", reconoció Javier.
Ese día Arancha empezó a dilatar e ingresó en el hospital. "Le hicieron dos ecografías y le dijeron que podría perder al niño en cualquier momento, pero no que existiera riesgo para su vida", detalló la madre de la joven.
"Mi hija empezó a tener fiebre. Le dolía mucho la espalda, el cuello y las piernas, pero las matronas me decían que no teníamos que preocuparnos, que sólo era sofoco porque iba a perder a su hija. Nada más", recordó la mujer. "No entiendo porque no le hicieron ningún análisis de sangre o de orina. Creo que los médicos debían haberla controlado mucho más".
Al quinto día, la joven Arancha rompió aguas y fue al paritorio. "Parecía que fuera a ser un parto normal. Yo estaba todo el rato al lado de ella y vi cómo sacaban a la niña, pero después mi hija empezó a sangrar mucho y se la subieron a quirófano con urgencia. Esa fue la última vez que hablamos con ella", lamentan los padres. "Mamá, ¿me va a pasar algo?", preguntó asustada Arancha. "Yo le guiñé el ojo para darle ánimos", dijo Javier rememorando ese instante.
No volvieron a escuchar su voz. Después Arancha empeoró y entró en coma. Según consta en la denuncia, la explicación que recibieron de los médicos es que "durante esos cinco días se le subió el líquido amniótico a la parte superior del abdomen, lo que le afectó a órganos vitales".
Los padres también consideran que, nada más perder al niño y complicarse su estado, la joven "fue trasladada a intensivos de maternidad y, tiempo después, a reanimación de la planta de neumología". En su opinión, y así consta en su denuncia, "deberían haberla trasladado antes a la planta de neumología, ya que durante ese tiempo le aplicaron remedios parche que agravaron su situación".
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