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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Valencia

real madrid 1 - Valencia 0

El Valencia empezó a remolque, pero se rehizo a base de ambición, dispuso de ocasiones, se sobrepuso a una expulsión y mereció más

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Oportunidad perdida
¡Adiós, Madrid! La frase se atribuye a un zapatero remendón que a principios del siglo pasado abandonó la capital porque su negocio no prosperaba. Y ayer la repitió el Valencia, que salió decepcionado del Bernabéu. Había acudido decidido a mantener la segunda plaza y a aumentar en siete puntos la ventaja que llevaba sobre su rival directo, pero se quedó con las ganas.

El partido ofrece dos lecturas. Una en la que los de Juande Ramos fueron amos y dueños del encuentro y pudieron sentenciar antes de irse al descanso y otra diametralmente opuesta. La de un equipo, el Valencia, que no bajó la guardia y mantuvo el tipo hasta el último suspiro, aun jugando con uno menos.

Un regalo que fue un despiste y gol de Higuaín. Once tantos lleva el argentino en su cuenta particular. Ventaja del Real Madrid desde el minuto dos. Los entrenadores siempre dicen que si hay que encajar un gol, que sea al principio para que haya tiempo de remontar. Pero, caray, los de Juande eran un vendaval. El equipo blanco salió como debía. Muy concentrado. Se jugaba la vida. Necesitaba marcar su terreno y en el Bernabéu se encargaron de apelar a la épica. En los prolegómenos, mientras las gradas iban llenándose de aficionados, a través de la megafonía se aludió al presente: a la distancia con el líder Barça, a la desventaja de cuatro puntos con el Valencia, y se cantaron las excelencias de "un club que nunca ha bajado la guardia".

¡A por ellos! Fue la consigna de Juande. El brasileño Renan sufrió como nunca. Poco después del gol, balón de Van der Vaart que fue al poste y gesto de "¿qué está pasando?" Un suplicio. El Real Madrid dominó. Dejó que el Valencia moviera el balón donde no le hacía daño, pero le presionó donde debía para hacerse con la posesión. Se impuso por velocidad. Pero perdonó y casi indultó al rival.

Demasiado condescendiente, como lo fue Villa, cuando cumplida la media hora tuvo en sus pies su mejor ocasión para marcar. Otro indulto. Eran momentos en los que el Valencia se había sacudido el agobio, se desperezó en el ataque y casi hasta metió miedo a los blancos, que volvieron a ampararse en Casillas.

¿La vuelta de la tortilla? Ni mucho menos, pero el Real Madrid ya no fue el azote del periodo inicial. Joaquín, muy motivado, resultó decisivo por la banda derecha y mareó a Marcelo, pero sin llegar a la exageración de Robben con Del Horno, al que estuvo a punto de trastornar. Pero en el tramo final del primer tiempo los blancos se echaron atrás y se vio al mejor Valencia, porque Rubén Baraja, Mata y Fernandes aparecieron mucho más en la frontal. El equipo dio la cara.

El segundo periodo comenzó con un guión similar al anterior pero con distinto protagonismo. Fue el Valencia quien mandó y el Madrid estuvo contra las cuerdas. Baraja envió el balón al palo y en el Bernabéu se hizo un silencio de temor que sólo varió cuando antes del cuarto de hora, en un saque de esquina, Higuaín desaprovechó las ventajas que le dieron para enviar el balón al travesaño.

Emery movió el banquillo. Maduro ocupó el lateral izquierdo -¿confianza en Del Horno?- y Silva el puesto de Baraja. Con la presencia del canario, el técnico rompió el morbo, ya que el chaval completaba los cinco partidos y no cabe el traspaso al fútbol español cuando se abra el mercado invernal.

Sin embargo, los cambios no dieron el resultado esperado porque el esquema se rompió demasiado pronto por culpa de la entrada de Marchena sobre Robben, que le valió la segunda amarilla y la consiguiente expulsión. El Valencia se quedó con diez a 25 minutos para el final.

Albelda tuvo que situarse como central y el Madrid empezó a jugar a placer porque en el centro del campo el Valencia tenía un agujero. Pero, aun así, no arrojó la toalla. Hubo ocasiones sensacionales para los merengues, y espectaculares intervenciones de un Renan brillante, todo ello unido a contras rápidas de David Villa en busca de la sorpresa, de volver a marcar donde lo había hecho en las últimas visitas. Del gol del empate que evitó Guti en el último instante, aunque el Madrid a la contra también pudo sentenciar...
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