Valencia

Bajo el lema de "la crisis que la paguen los ricos y los bancos", cerca de un millar de personas salieron ayer a la calle en una marcha que partió desde la plaza de San Agustín hasta la del Temple pasando por las calles Xàtiva y Colón, en contradirección.
"No estamos en contra de que protesten por la crisis o por lo que sea pero que lo hagan sin que nos afecte. La gente tiene que sensibilizarse y darte cuenta de que nos están perjudicando. Que se hagan notar pero sin perjudicarnos", pidió Martínez.
A las 19 horas, cuando empezó la protesta, el Ayuntamiento comenzó a recibir una avalancha de llamadas de comerciantes indignados por loque estaba ocurriendo y pidiendo una solución. No es para menos. El miércoles por la mañana ya tuvieron que soportar otra reivindicación contra la política educativa del Consell. Aunque, sin duda, la más multitudinaria fue la que se celebró el sábado 29 de noviembre, con la asistencia de varios miles de personas. "Esto ya parece permanente. Casi todos los días tenemos una. No hay derecho. Estamos ya desmotivados", reconoció la gerente de los comerciantes del centro.
La de ayer perjudicó tanto a peatones como a conductores. Hubo retenciones en las calles adyacentes a las que transcurrió la manifestación, como Guillem de Castro, San Vicente y la Gran Vía Marqués del Turia. Además, el hecho de que la manifestación fuera en contradirección acentuó aún más los problemas de tráfico y obligó a la Policía Local a cortar varios carriles de la calle Xàtiva, Marqués de Sotelo, Colón y Ruzafa hasta que pasara la cola.
Las protestas resultan especialmente negativas para los vendedores porque coinciden con el inicio de la campaña navideña, donde logran aproximadamente el 40% de los ingresos de todo el año. "Ahora que parece que comienza a haber más movimiento también entre semana por las compras de Navidad, llegan nuevas protestas", denunció Julia Martínez.
Por ello, los vendedores exigen que se contemplen nuevos itinerarios para recorrer durante las protestas que se organicen. Así se lo pidieron al delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, durante una reunión mantenida el pasado día 9 . Sin embargo, el delegado aseguró que la modificación de la ruta deben decidirla los propios convocantes.
A ritmo de tambores y silbatos, los manifestantes se mostraron ayer en contra de las ayudas públicas concedidas a los bancos, el aumento del horario laboral a 65 horas semanales y el Plan Bolonia y apostaron por celebrar una huelga general.
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