
Las primeras medidas de los estudiantes consistieron en organizar una serie de encierros en diferentes facultades, con acampadas nocturnas incluidas. Además de las manifestaciones multitudinarias, se produjeron varios hechos que han terminado por caldear los ánimos hasta el punto de provocar la detención de dos estudiantes. De hecho, a uno de ellos se le imputa un delito de amenazas, coacciones y desórdenes públicos.
A finales de noviembre, un grupo de estudiantes irrumpió en el Consell de Govern del equipo rectoral de la Universitat, lo que obligó a cancelar la reunión. Esto motivó la presentación de denuncias por parte de los afectados. Dos días después, un grupo de alumnos acorraló a siete profesores cuando trataban de abandonar la Facultad de Derecho, increpándoles a su paso, por lo que fue requerida la presencia policial.
Las demandas presentadas se saldaron con dos detenidos. Uno de ellos, perteneciente a la Facultad de Económicas, quedó en libertad sin cargos tras prestar declaración en la Jefatura Superior de Policía. El mismo día fue detenido otro estudiante, en este caso de Geografía e Historia. Tras pasar la noche en comisaría, quedó en libertad con cargos.







