La Ribera

Carbonell, quien comenzó el martes esta huelga de hambre, se encuentra acampado a las puertas del ayuntamiento de la localidad para poder reintegrarse a su labor.
"Hago esto para intentar defender a mi familia, que me apoya en todo", señaló el agente, quien recordó que el pasado mes de septiembre "la alcaldesa (Adela Martínez, de Independents per Gavarda) me dijo que iba a seguir, pero tras una comisión de gobierno se ha echado atrás en la decisión". La propia Martínez, según el agente, "pasó hoy (por ayer) por delante de mí y no me dijo nada".
Carbonell afirmó que le han relacionado con el ex alcalde socialista Vanaclocha y eso le puede haber perjudicado. Agregó que hay "una mano negra", aunque no quiso dar nombres: "Los daré en el lugar y momento que corresponda".
Recordó que, después de diez años, decidió pedir una excedencia "porque la situación con el anterior gobierno del Bloc era insoportable" al sufrir "acoso laboral". LAS PROVINCIAS se puso en contacto con el ex alcalde nacionalista Pere Muñoz, quien no quiso responder a estas acusaciones. Este periódico también trató, sin éxito, de contactar con la alcaldesa del municipio.
Así, Carbonell afirma que piensa seguir con la huelga de hambre para conseguir su objetivo. "Estoy cobrando 800 euros del paro y tengo que hacer frente a una hipoteca de más de mil euros".
Actualmente, "hay un agente y medio de servicio, y digo "y medio" porque no está en condiciones físicas de ejercer su trabajo".
Comisiones Obreras también solicitó, mediante un comunicado, que se admitiera al auxiliar de policía que pide su reingreso.







