Economía

Los representantes de las cooperativas citrícolas de toda España se reunieron ayer en Madrid con la secretaria de Medio Rural, Alicia Villauriz con objeto de analizar la situación de la campaña citrícola y pedir al ministerio que se avenga a poner sobre la mesa soluciones, es decir, dinero, al menos como lo está haciendo la Conselleria de Agricultura para retirar del mercado tonelajes de clementinas y transformarlas en zumos, y así mismo que sigan igual pauta las demás autonomías con producción naranjera.
Según las propias cooperativas, la reacción del ministerio ha sido ahora muy distinta a la de días atrás, reconociendo la existencia de un problema crónico en el sector que requiere soluciones a medio y largo plazo desde todas las instituciones y de las partes implicadas.
El ministerio se ha comprometido a estudiar con urgencia la forma de reforzar la iniciativa del Consell para la promoción de zumos de clementina, que se ampliará seguramente a las naranjas, que sufren ahora mismo un colapso mayor.
Descongestionar mercados
La desaparición de las ayudas a la industrialización, ahora en proceso de reconversión al llamado 'pago único', ha hecho que llevar naranjas a las fábricas cueste más que lo que estas pagan por la fruta. De este modo, la producción que podría estar en fase de transformación industrial se destina a la venta en fresco, lo que representa una fuerte distorsión del mercado que se añade a las dificultades de una campaña que empezó con mal pie.
Pero la medida más novedosa de las anunciadas por el ministerio es la de de la puesta en marcha de la denominada 'no cosecha', que estriba en recolectar la fruta con intención de dejarla en el mismo campo, tirada en el suelo, y destruirla allí mismo, pasando la trituradora sobre la misma.
Cirilo Arnandis explicó ayer a LAS PROVINCIAS que esta medida está contemplada en la nueva OCM hortofrutícola pero el ministerio todavía no la había desarrollado en España, porque no se habían dado aún situaciones de urgencia como la actual de los cítricos. Ahora se ha comprometido a tenerla lista en próximas semanas.
La 'no cosecha' consiste en una operación que se gestiona y financia a través de los fondos operativos de las organizaciones de productores. Por tanto se financia al 50% con dinero de la UE y de dichas organizaciones (cooperativas y otras entidades asociativas) y no podrán acceder a ellas los citricultores no asociados, que siguen vendiendo por libre.
El objetivo es retirar excedentes puntuales para descongestionar los mercados y dar fluidez al resto de la producción, pero a diferencia de años anteriores,cuando había que realizar entregas, ahora se dejará la fruta en el campo, recolectada pero tirada al suelo, y puede hacerse ya madura o antes, en verde, durante el verano. El dinero a recibir por el productor oscila alrededor de 2.500-3.000 euros por hectárea.




