
En el juicio, que tuvo lugar el pasado viernes en el Juzgado de Instrucción número 9 de Valencia, Fernandes negó la acusación y sostuvo que ni siquiera había participado en el incidente, que se produjo sobre las cinco de la madrugada del pasado 4 de enero. El fiscal había pedido para el jugador una pena de cincuenta días de multa con una cuota diaria de doscientos euros y que, junto al resto de acusados, indemnice al agente con 1.200 euros.
La defensa solicitaba la libre absolución del futbolista al considerar que no había quedado probado que arrojara el vaso ni participara en agresión alguna.
Los hechos ocurrieron cuando un grupo de jóvenes que pretendía "entrar sin pagar" se puso "violento" con el vigilante de seguridad, según contó uno de los dos policías agredidos. Estaban fuera de servicio y vestían de paisano, pero como el altercado "iba a más" y estaban a punto de "enzarzarse con los porteros" decidieron "intervenir" y se identificaron exhibiendo su placa.
Los jóvenes se abalanzaron entonces sobre ellos y comenzaron a zarandearlos y a darles "patadas y puñetazos", relató el agente. En pleno enfrentamiento, según dijo el policía, el centrocampista del Valencia le lanzó "un cubata" que le alcanzó en el codo izquierdo provocándole una contusión. El agente admitió que no vio el momento en el que se lo tiró, pero aseveró que estaba "seguro" de que fue él, porque era el único que había allí con un vaso.
Por su parte, Fernandes siempre negó haber lanzado el vaso y llegó a declarar que no hubo agresión por parte de ninguno de sus amigos, sólo una "discusión caliente". Según él, estaba en la barra del local pidiendo una consumición y vio cómo sus amigos salían a la calle, pero no llevaba ningún vaso.







