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Las personas mayores de 65 años que no pudieron cotizar a la Seguridad Social en su vida laboral son los principales beneficiarios de las ayudas
30.11.08 -

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Amparo Giner es uno de los 46.000 valencianos que reciben una pensión no contributiva para poder sobrevivir. Como suele ser habitual, el tamaño de su corazón es inversamente proporcional al volumen de su cuenta de ahorros. Aunque difícilmente puede ahorrar.

"Consigo llegar a fin de mes haciendo muchos números y yendo con mucho cuidado a la hora de gastar. No puedo pasarme cuando compro, y tengo que tener en cuenta otros pagos como la luz, el agua, el teléfono o la comunidad", explica esta vecina de Valencia, que se muestra extremadamente cariñosa pese a sus dificultades.

Según datos del Imserso, hasta octubre 46.206 valencianos recibían la prestación, que se da tanto a jubilados como a discapacitados. En 26.600 casos se trataba de mayores, mientras que 19.606 personas la recibieron por su grado de discapacidad.

En el caso de los primeros, se trata de personas mayores de 65 años que por cualquier causa no pudieron cotizar a la Seguridad Social por carecer de trabajo, o que en caso de hacerlo no alcanzaron el mínimo exigible para recibir una pensión habitual (la contributiva).

Además, se otorga a personas que sufren un grado de invalidez superior al 65%, lo que les permite salir adelante a pesar de que se trata de cantidades mínimas que son revisadas cada año.

En el actual ejercicio, el dinero que perciben los beneficiarios, por regla general, oscila entre los 82 y los 328 euros al mes. Se distribuyen en doce pagas mensuales, además de dos extraordinarias.

Amparo entra dentro de la segunda categoría al tener una invalidez del 82%, tal y como explica. Cuando se le pregunta por el efecto de la crisis económica en sus cuentas, sonríe y se muestra elocuente. "Con lo que tengo, yo siempre estoy en crisis, enlazo una detrás de otra", apunta. En realidad, ella no hace cuentas para llegar a fin de mes.


Pagar un préstamo
Más bien, debe hacer encaje de bolillos para que le cuadren los números. "Además, tengo que pagar un préstamo que pedí para poder adaptarme la casa", añade. En la actual situación, tal capacidad de contención del gasto debería tenerse en cuenta en muchas empresas que afrontan una época de vacas flacas. Amparo tiene un refrán que describe a la perfección su situación: "Cuando no hay lomo de todo como".

Para optar a una pensión no contributiva es necesario cumplir una serie de requisitos, como que las rentas que percibe la persona no superen los 4.598 euros anuales, según la cantidad estipulada para este año.

Además, en las pensiones por invalidez (para personas entre 18 y 65 años) existe un supuesto por el cual la cuantía puede ser superior, siempre y cuando el solicitante tenga un grado de invalidez superior al 75%. En este caso, la ayuda puede llegar a los 492 euros mensuales.

Es el caso de Amparo, que es una gran inválida. Según explica, percibe 486 euros, y no tiene ninguna ayuda más. "Tengo una gran discapacidad, pero ahora he pedido la revisión porque estoy empeorando", explica.

Su situación comenzó después de una intoxicación medicamentosa tras una operación de trasplante de hígado, circunstancia que la ató de por vida a una silla de ruedas. Por sus propios medios apenas puede hacer nada, exceptuando calentarse una comida elaborada por terceros.

Tiene hijos, aunque económicamente no están en situación de ayudarla por culpa del euribor. "Tienen una hipoteca, así que bastante tienen con lo suyo", explica.

La pensión no contributiva ofrece más prestaciones, como poder disfrutar de una asistencia médico-farmacéutica gratuita, así como de otros servicios sociales complementarios.

El número de estas prestaciones no ha variado apenas, aunque sí la cuantía a percibir, que se ha incrementado en los últimos años. En octubre de 2007, habían 46.836 personas percibiendo la pensión no contributiva.

Diez años antes, el número de beneficiarios en la Comunitat Valenciana era de 38.573, según las mismas fuentes. El dinero proviene de las arcas del Estado a través de la Seguridad Social, aunque su tramitación corresponde a las administraciones autonómicas.

De hecho, si una persona está interesada en solicitarla (el plazo se extiende durante todo el año), puede hacerlo dirigiéndose a las direcciones territoriales de la Conselleria de Bienestar Social. Además, con la finalidad de hacerlas más accesibles, la solicitud se puede presentar en Correos.
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