Me parece bien que las autoridades inicien expedientes ante tal publicidad, y que se alce la voz de la protesta ante la manipulación de la mujer. Esta bien, pero antes, mucho antes, deberían haberse alzado esas voces y las inspecciones ante tantos desmanes publicitarios y de consumo, desmanes que utilizan a la mujer como objeto. Y eso, se piense lo que se piense, es violencia de género, además de discriminación, e incluso de atentado a la dignidad de la mujer.
Los padres -no me cansaré de repetir que el deber de educación de los hijos es esencial- también son responsables de haber llegado a una situación esperpéntica: acudir a una discoteca para agrandar los pechos. ¿Responsables? Permitir que la moda ocupe el centro de la atención de los y las adolescentes, dejando a un lado el estudio, la personalidad, el esfuerzo... de esos polvos, estos lodos.
Y las autoridades deben ejercer su responsabilidad en todo momento, no sólo ante un "clamoroso" anuncio. El Ministerio de Sanidad inicia un expediente; el mismo Ministerio que anda preocupado por la eutanasia y la ampliación del aborto... ¿Quién se preocupa del buen funcionamiento de los numerosos observatorios oficiales de control de la publicidad?
Me repugna -tal y como suena- la publicad de una discoteca para conseguir público y negocio. Pero me preocupa, y mucho, la hipocresía instalada en la sociedad.




