
La plaza Mayor y la Iglesia de Santa María fueron el mejor escenario posible para despedir a uno de los articulistas y escritores más apasionados que ha dado la población de Quartell y que pronto adoptó Sagunto, a sabiendas de que su obra iba a quedar grabada en los anales de la memoria colectiva valenciana. Un pliego más del libro de la historia que ayer tristemente cerró su última página.
Con seis publicaciones todavía en cartera, Emilio Llueca abandonaba este mundo con la certeza de que su trabajo, su tesón y su vitalidad se habían convertido en algo que ya no dejará de existir nunca.







