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Sólo algunos pequeños núcleos poblacionales, principalmente de las comarcas de La Marina Alta y L'Alcoià, se logran salvar del deterioro generalizado del mercado laboral. Un comportamiento que se explica por el propio modelo de economía rural que mantienen, que les otorga mayor estabilidad, tanto en los tiempos de expansión como de crisis.
En cambio, las variaciones más negativas se producen hasta en 26 localidades, que llegan a duplicar los parados. En este caso, la mayoría también son pequeñas localidades: Adsubia, Aigües, Alcalalí, Alcocer de Planes, Bolulla, Benidoleig, Beniarbeig, Benifato, Benitachell, Facheca, Hondón de los Frailes, Lliber, L'Orxa, Parcent, La Romana Sanet i Negrals, Tormos y Vall de Ebo.
Sin embargo, quienes doblan los desempleados no son sólo los pueblos, también hay municipios de mayor entidad que tampoco se libran. Ahí están los casos en la Vega Baja de Almoradí, que pasa de 789 a 1.522 parados; Benejúzar (de 228 a 449); Bigastro (261 a 577); Redován (274 a 550); Rafal (151 a 322); Los Montesinos (131 a 261); Algorfa (63 a 112) o Benijófar (62 a 171). También hay que significar el caso de Castalla en la Foia, que ha pasado de 312 a 609 desempleados.
En el sur de la provincia, el incremento poblacional, unido al desplome inmobiliario ha afectado más si cabe. Por último, hay hasta casos de haberse triplicado los parados, en L'Alqueria d'Asnar (9 a 28) y Beniarda (2 a 6 desempleados).







