L'Horta

Además, las infraestructuras se vinculaban a los desarrollos de nuevas urbanizaciones. Todos los Ayuntamientos lo hicieron y Manises también: el tramo de la línea 5 del metro entre el puerto y el aeropuerto que se construyó en el término municipal se sufragaría en parte con las cuotas que pagarían los propietarios del terreno.
Han pasado cuatro años, el metro está acabado, inaugurado y en funcionamiento desde hace más de un año y Manises todavía debe seis millones de euros. El motivo es precisamente que Gran Manises, el macroproyecto urbanístico que debía sufragarlo, no se ha hecho. Ni siquiera ha entrado una máquina a trabajar en la zona, pese a que la Comisión Territorial de Urbanismo, dependiente de la Generalitat Valenciana, aprobó el proyecto el pasado año, último paso antes de que el Ayuntamiento de Manises diera su visto bueno final.
Fuentes municipales aseguran que la urbanización "se hará", y que se abonará el pago que tienen pendiente. No hay prisa, dicen, y añaden que en el caso de que pasara algo imprevisible y no se hiciera Gran Manises, este pago se vincularía a otros desarrollos urbanísticos.
El Ayuntamiento de la localidad firmó un convenio con la Conselleria de Infraestructuras para financiar el coste de las obras de la línea 5 del metro. "Cada Consistorio decidió cómo se iba a abonar su parte", dicen fuentes de la Conselleria. En el caso de Manises, se vinculó a la nueva promoción de 10.000 viviendas.
Mientras, Quart de Poblet, que también está atravesado por una parte de la línea 5, firmó un convenio distinto. "El 10% del aprovechamiento urbanístico de terrenos que le tocan al Ayuntamiento por el desarrollo de la zona del Molí d'Animeta fue cedida a la Conselleria en pago por el soterramiento de la línea", explicó ayer el teniente de alcalde de Quart de Poblet, Bartolomé Nofuentes.
El Plan de Actuación Integrada de esta zona, situado entre el polígono industrial y el antiguo ferrocarril, preveía la construcción de cerca de 2.000 viviendas, la mitad de protección oficial. A pesar de que este proyecto no se ha acometido todavía, el Ayuntamiento "no debe nada a la Conselleria porque ya tiene los terrenos como pago".
No han sido los únicos municipios en los que se han vinculado nuevos planes urbanísticos con la puesta en marcha de infraestructuras u obras públicas.
En Torrent, por ejemplo, los urbanizadores de la zona de Parc Central tuvieron que asumir los costes de la Ciudad del Deporte, lo que ha encarecido el precio y repercutido directamente en las viviendas que ahí se han construido.
Manises dice que el metro "no lo pagarán los contribuyentes", Torrent también ha conseguido que los urbanizadores paguen nuevos servicios municipales. Sin embargo, con el parón de la construcción la maquinaria se detiene. "No podemos proyectar piscinas, centros deportivos o nuevas infraestructuras municipales si el ladrillo sigue en crisis", dicen en un Ayuntamiento.







