Vida y Ocio
La petición, realizada por el presidente del Centro Nacional de Sindonología, Jorge Manuel Rodríguez -encargado de presentar las conclusiones del congreso-, se sustenta en el hecho de que se puede demostrar que el grial valenciano inspiró las narraciones medievales que dieron lugar a la literatura épica europea. Fue el escritor alemán Michael Hesemann quien en su ponencia del sábado mostró puntos de convergencia entre las descripciones de lugares y personajes de las leyendas de Perceval de Chrétien de Troyes y Wolfram von Eschenbach (siglos XII y XIII) con entornos como el monasterio oscense de San Juan de la Peña y el rey Alfonso II.
La copa que se custodia en la Catedral de Valencia desde 1437, además, no tiene competidor en ninguna de las piezas que pugnan por la autenticidad. "Si se conservó el Santo Cáliz tendría que ser este", sentenció Rodríguez. Entre los fundamentos de esta afirmación, al margen de la datación del grial -entre los siglos V y IV antes de Cristo y el I de nuestra era-, el material de que está hecho: piedra de ágata pulida. Entre sus rivales, los hay de madera -como el Sacro Catino de Génova o la Copa de Nanteos-, materia considerada impura para los judíos por su porosidad y, por tanto, apartada de los ritos sagrados, como lo era la Pascua, cuando Jesucristo celebró la cena con sus discípulos.
Otros vasos competidores están hechos de metales como la plata -la Copa de Plata de Antioquía o el Caldero de Gundestrup-, material caro y que tampoco gozaba del favor en los rituales hebreos.
No obstante, la autenticidad del grial valenciano podría reforzarse acotando más su antigüedad. Por ello, las conclusiones del congreso recogieron la petición del catedrático de la Universidad de Zaragoza Manuel Martín Bueno de analizar el cáliz. Los expertos, pese a reconocer la "vigencia" de la investigación realizada en 1959 por el profesor Antonio Beltrán -entre otros aspectos determinó que el grial estaba compuesto por tres partes-, creen que con las técnicas actuales se podría avanzar más en la datación y origen de la pieza.
No sólo animan a continuar investigando en este aspecto, sino también en otras líneas apuntadas en el congreso, como la huella del cáliz en la iconografía religiosa. Fue la ponencia del profesor de Historia del Arte Vicent Zuriaga quien desveló la existencia de un modelo iconográfico -la Virgen portadora de un cáliz refulgente- que se localiza solamente en frescos medievales en iglesias y monasterios del Pirineo.
Apoyo papal
El simposio remarca también que, respecto a la vinculación del grial valenciano y el cáliz de la Última Cena, "no se ha encontrado ningún argumento en contra y considera admisible que pueda seguir manteniéndose esta tradición multisecular". En opinión del presidente del Centro Español de Sindonología, hasta las altas autoridades de la Iglesia han dado valor a la tradición ya que la copa sagrada ha sido venerada y utilizada por los dos últimos pontífices (Juan Pablo II y Benedicto XVI).
Asimismo, el estudio presentado por primera vez en el congreso sobre la plegaria eucarística denominada Canon Romano que identifica el cáliz de los papas de los primeros siglos con el de Jesús "supone un avance enorme en orden a documentar la estancia del cáliz de la Última Cena en Roma en los primeros años del cristianismo, presupuesto necesario para dar validez a la tradición que explica su traslado a España" a la muerte de San Lorenzo (siglo III).
Otro hecho que reforzaría la importancia del vaso venerado en Valencia es el interés que ha despertado en determinados momentos. Jorge Manuel Rodríguez apuntó, por ejemplo, la intención de los masones de hacerse con el Santo Cáliz durante los saqueos en la Catedral en la Guerra Civil o de un grupo de judíos holandeses, que ofrecieron siete millones de pesetas en oro al gobierno de la República por la reliquia.
También el arte refleja la importancia del cáliz. Juan de Juanes, por ejemplo, lo inmortalizó en 1550 en el cuadro sobre la Última Cena.







