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La eucaristía tuvo lugar en la basílica San Jaime Apóstol desde las cinco de la tarde y, a continuación, la reliquia e imagen de Josefa Naval (Algemesí, 1820-1893), una talla esculpida en madera en 1989, recorrió las principales calles del municipio.
Además, a lo largo de todo el día, la iglesia estuvo abierta para que los fieles pudieran visitar el sepulcro de la beata, señaló el párroco Jesús Corbí. Los devotos también se acercaron a la antigua casa de la beata, en la que actualmente vive la Congregación de Misioneras de la Divina Providencia, fundada por Bernardo Asensi, bajo el carisma de la beata Josefa, según añadió el propio sacerdote.
Asimismo, la parroquia San Jaime Apóstol de la localidad ayuda económicamente a lo largo del curso a la primera parroquia en el mundo dedicada a la beata de Algemesí que se construye actualmente en un barrio marginal de la ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana.
El proyecto pretende ampliar la iglesia a un complejo parroquial con aulas para la enseñanza y un taller ocupacional que ayudará a cerca de 1.000 familias. La beata Josefa Naval, cuyo proceso de canonización continúa en la Santa Sede después de quedar aprobado un milagro, nació en Algemesí el 11 de diciembre de 1820.
Era la primogénita de seis hermanos, hijos de un matrimonio de agricultores. A la muerte de su madre, cuando ella tenía 13 años, asumió todos los trabajos domésticos de su casa, que compaginó con la confección de bordados, tarea para la que disponía de especiales habilidades.
La beata valenciana, guiada espiritualmente por el párroco Gaspar Silvestre, sintió la vocación de ayudar en la formación humana, profesional y cristiana de niñas, jóvenes y también de madres de familia. A los 28 años convirtió su propia casa en una escuela-taller de bordado, donde unía la formación profesional a la espiritual.
Dotada de "un temperamento enérgico con gran generosidad de ánimo y clarividencia psicológica", sobresalió especialmente en "una caridad inagotable para con los huérfanos, marginados, enfermos e, incluso, cuando era ya mayor, para con los apestados por una epidemia de cólera que asoló Algemesí en 1885", indicó el párroco Corbí.
El papa Juan Pablo II la proclamó beata el 25 de septiembre de 1988 y la diócesis de Valencia celebra su festividad litúrgica el 6 de noviembre, así como su fiesta externa el primer domingo posterior a esta fecha.







