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La corporación ha acordado dedicar el nombre de Víctimas del Terrorismo a una plaza de la localidad como "reconocimiento institucional del valor humano en su máxima expresión". El pleno también ha aprobado que durante el acto de colocación de la placa, se celebre con la colaboración de la ciudadanía, "un homenaje de reconocimiento a su sufrimiento, a la falta de atención que han padecido y a su importante papel en defensa de las libertades", según recoge la moción consensuada.
No es el primer municipio que dedica alguna de sus calles o plazas a las víctimas del terrorismo. Meliana inauguró hace unos días un parque que lleva el nombre de Silvia Martínez, la última niña que murió en un atentado cometido por la banda terrorista ETA, en 2002 en el cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola.
Rafelbunyol, por su parte, es uno de los municipios de España con un mayor número de calles dedicadas a víctimas de ETA. Fernando Múgica, Miguel Ángel Blanco o Ernest Lluch estarán para siempre en la memoria de unos vecinos, que nunca los conocieron, pero los recuerdan cada día. El alcalde de Rafelbunyol, o el de Meliana, y ahora el de Paiporta, creen que se puede hacer un pequeño homenaje recordando en una placa a las víctimas.







