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Vicente, abatido y desconsolado, lamentaba: "Tras el duro trabajo que supone cuidar de ellas durante todo el año no hay derecho que después llegue un asesino y mate a más de 12 millones de abejas". Los peritos que evaluaron las pérdidas de sus 150 colmenas las han fijado en algo más de 12.000 euros, aunque para el apicultor el valor sentimental no puede ser calculado en dinero.
Los agentes del Seprona y los apicultores afectados prevén retirar el lunes las colmenas de los campos de la Llosa de Ranes. También se llevarán a cabo análisis para determinar las causas de la muerte de los millones de abejas.
Las colmenas habían sido ubicadas en esta zona el 6 de octubre. Vicente no había podido volver hasta el jueves debido a las inclemencias del tiempo, por lo que ha sido imposible determinar la fecha exacta en la que ocurrieron los hechos.
Tampoco ha sido posible determinar el autor de los hechos y aunque existen varias sospechas, según ha explicado el apicultor "es muy difícil decir quién ha sido. En la Comunitat estamos muy perseguidos".
Vicente incidió en que muchas veces los vecinos, los agricultores de campos cercanos o simplemente aquellas personas que salen a dar una vuelta por el monte protestan sobre el emplazamiento de las colmenas. "Si les molesta, siempre pueden llamar al teléfono que aparece en la placa. No hay derecho a que las maten de esa forma".
Según ha explicado el apicultor, sacar adelante las colmenas requiere un gran esfuerzo ya que hay que vigilar que no sean afectadas por el clima, prevenir las plagas y enfermedades, así como trasladarlas a lo largo de todo el territorio de floración en floración.
Aunque es la primera vez que este apicultor sufre un ataque de este tipo, comentó que todos los años "es un disparate de asesinatos en esta provincia, cuando no es porque fumigan los árboles, es porque envenenan las abejas".







