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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Un herido por accidente en el trazado de la F-1; en Cheste, dos noches, dos muertos

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Los moteros tomaron ayer el circuito urbano de Valencia. En algunos de los sitios que recorrieron en agosto los bólidos de Fórmula 1 a miles de revoluciones, ayer hicieron lo propio cerca de 200 aficionados. Caballitos, derrapadas, piruetas y un accidente. Un joven no pudo frenar a tiempo y colisionó frontalmente contra las protecciones de hormigón que, en teoría, deberían impedir el paso a este tramo.

La víctima, un joven madrileño de la localidad de Aranjuez que responde a las iniciales A. G. P., se estampó contra las protecciones y, fruto del impacto, salió literalmente volando por encima de ellas para caer al otro lado de los bloques de hormigón. El impacto resultó tan duro que algunos de estos bloques se movieron. El joven fue trasladado de urgencia al Hospital Clínico después de ser atendido por agentes de la Policía Portuaria.

Y todo ante la presencia del padre de la víctima, que tras ver el brutal accidente tuvo que ser calmado por los propios agentes portuarios debido a que entró en un estado de shock. Tras varios minutos se pudo consolar al progenitor de Álvaro, que al parecer, pese a la espectacularidad del siniestro, solamente tiene daños en el hombro.

Un accidente que pudieron ser más ya que, según ha podido saber LAS PROVINCIAS, los moteros estuvieron durante bastante tiempo en este trazado cerca del puerto de Valencia. Se trata de un tramo que carece de vigilancia. La Policía Portuaria no pasa por dentro del mismo, aunque sí lo vigila desde los otros accesos, y los agentes municipales tampoco se adentran para controlar el tramo.

Así pues, los aficionados, que tantos problemas están encontrando para acceder al casco urbano de Cheste con motivo de la celebración del Gran Premio, como era de esperar, han buscado otros lugares en los que pasar el tiempo mientras sobre el asfalto del Ricardo Tormo no haya actividad. Y qué mejor punto que otro circuito, en este caso el que durante el verano utilizaron Fernando Alonso, Kimi Raikkonen, Lewis Hamilton o Felipe Massa, ganador de la carrera. O al menos algunas de las partes del trazado.

Se trata de un tramo que, además de no estar controlados los accesos, tampoco está señalizado. Esto es, no hay ni raya continua ni cualquier otro tipo de señal horizontal o vertical. Pese a los bloques de hormigón, los moteros no encontraron ningún tipo de impedimento para acceder a él y campar a sus anchas y circulando con temeridad.

Fruto de esta falta de señalización podría darse el caso de que los vehículos se encuentren a otros de frente, puesto que hasta este tramo acceden en dirección contraria.

Aunque el Gran Premio de la Comunitat se ha consolidado como una de las mejores citas del motociclismo, lamentablemente el décimo aniversario del circuito Ricardo Tormo no sólo será recordado por este motivo. La carretera se ha convertido, paradójicamente, en el gran peligro para los miles de moteros que cada año invaden la localidad de Cheste. El pasado año fueron tres las personas que perdieron la vida y en el fin de semana que nos ocupa dos accidentes ya han acabado con la vida de dos aficionados.

Tal y como informó ayer LAS PROVINCIAS, el primer accidente se produjo en la carretera CV-50, que une Tavernes de la Valldigna y Llíria a la altura del término municipal de Cheste. Según fuentes del Centro de Gestión de Tráfico, el siniestro ocurrió alrededor de las 20.30 horas del viernes, provocando la muerte de un motorista varón de 38 años. Apenas unas horas más tarde tenía lugar la segunda fatalidad. Fue un choque entre una motocicleta, un turismo y una furgoneta en el kilómetro 322 de la A-3 hacia Cheste. El siniestro acabó con la vida del conductor del motorista, un hombre de 47 años. Además, en el mismo suceso otras dos personas resultaron heridas, una de ellas de carácter grave y otra leve.

Son las tristes consecuencias de unos días marcados por los excesos. Ayer por la noche, los moteros invadieron definitivamente Cheste. La tarde del sábado evidenció una espectacular afluencia de público respecto a la del viernes. El casco urbano de la localidad se encontraba abarrotado de nuevos aficionados que han llegado a lo largo de este fin de semana. La tónica no varió en gran medida respecto al viernes. Jóvenes aprovechando una mayor permisividad policial seguían haciendo gala de su habilidad para reventar motos, incluso había algunas máquinas con las gomas quemadas.

Las minimotos pasaban a cuentagotas entre un público alucinado y los improvisados paparazzis aprovechaban al mínima ocasión para inmortalizar las motos más potentes.

Hacerse un hueco entre la multitud era misión casi imposible. Las barras de los bares y la música adelantaron la noche unas cuantas horas y eran muchos los que mostraban un alto grado de embriaguez, incluso antes de la hora de cenar. Otros preferían pasearse entre la masa sin casco, haciéndose hueco a golpes de gas con sus motos.

El polideportivo municipal fue un gran afluente de la organización. En los puestos de alimentación no cabía un alfiler. Las motos seguían haciendo delicias entre los aplausos de las gradas y hasta las familias podían disfrutar de un espacio pensado para todos. Por si esto fuera poco, el cartel de los conciertos programados era de gran nivel (La Pulquería, Poncho K, Haze y Huecco) y las barras siguieron funcionando prácticamente hasta el amanecer.

Laura, una de las camareras aseguraba que esperaba tan sólo abrir una barra, aunque "finalmente tuvimos que poner en marcha las dos porque hubo muchísima gente". Uno de los muchos visitantes que se agolpaban en la barra era de la misma opinión: "Anoche estuvimos por aquí y no nos movimos del polideportivo. Pero te juro que no vimos a OBK", ironizaba Álex, un vecino de Moncada. Una de sus acompañantes le daba la razón por la que no habían recorrido el kilómetro de distancia hasta el pueblo: "Allí sólo pasan animales y no puedes disfrutar tranquilamente de la fiesta".

Ayer fue la continuación de una fiesta que ya dejó momentos para el recuerdo el viernes. Los dos fallecidos empañaron una jornada que comenzó de forma tranquila, sin apenas incidentes. Pero con la caída de la noche, el exceso de alcohol y las ganas de disfrutar a cualquier precio fueron ennegreciendo la situación. Así, en el casco urbano de Cheste, concretamente en la Avenida Castilla, fueron desfilando moteros sin casco a velocidades desmesuradas (cuando la masa de gente lo permitía), quemando las gomas y haciendo explosionar los motores, provocando un ruido descomunal.

Las verbenas estaban repletas a altas horas de la madrugada, cuando comenzaron algunas reyertas que incluso hubieron de ser frenadas por agentes de seguridad. La colaboración de Protección Civil (llegada desde varios puntos de la península) evitó en algunos casos problemas mayores entre algunos de los descerebrados que iniciaban las peleas. En las calles de Cheste, la actuación de la Policía Local irritaba a aquellos que llegan a la población valenciana una vez al año en busca de diversión. "Os vais a cargar la fiesta, dejarlos en paz", gritaba uno de los presentes en un registro de los agentes a unos jóvenes.
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