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Las manifestaciones de Puxeu no distan de lo que dijo este mes de agosto al conseller de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana, José Ramón García Antón, y a Antonio Cerdán, consejero murciano responsable de agua, como publicó LAS PROVINCIAS.
El proyecto consiste en conectar el embalse de Valdecañas, en Cáceres, con La Roda, en Albacete, donde enlazaría con la conducción que actualmente lleva agua al sur de Alicante y Murcia procedente de los embalses de Entrepeñas y Buendía, en la cabecera del Tajo.
El presidente de Extremadura, que dijo estar sorprendido por la noticia, llamó a la titular de Medio Ambiente, Elena Espinosa, para preguntarle si "tenía que saber algo que no supiera". La ministra le manifestó que tras la reunión que mantuvo el jueves con el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, "ni de sus declaraciones ni de las del presidente murciano se puede deducir ningún elemento relacionado con este tema".
La ministra afirmó ayer por la tarde que este trasvase "no es un proyecto que se esté estudiando" y que tampoco está sobre la mesa del Ministerio para analizarlo. La única transferencia sobre la que se trabaja es la del Ródano a Cataluña.
Previamente el presidente de Extremadura, Fernández Vara, dijo que los ríos "no son de nadie", que está dispuesto a negociar pero que pondrá sus "condiciones".
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, afirmó que el Ejecutivo "no descarta" los trasvases cuando son sostenibles ambiental y económicamente, pero en la actualidad sólo se estudia, a petición del Congreso, el del Ródano.
La puerta abierta que deja Extremadura a otro Tajo-Segura fue aplaudida por el líder de los socialistas valencianos. Jorge Alarte dijo que sería "una buena noticia".
Giro en la política hídrica
El vicepresidente primero del Consell, Vicente Rambla, interpretó que las palabras de Puxeu suponen un giro en la política hídrica del Gobierno, que se está dando cuenta de que "el fundamentalismo hídrico de no permitir que el agua sea aprovechada por todos es un discurso que se debe ir acabando".
Rambla reclamó el trasvase del Ebro y recordó que en el último año ese río ha echado al mar 36.080 hectómetros cúbicos de agua, por lo que "aunque se trasvasaran 1.000 hectómetros aún se verterían 35.000 hectómetros".







