La propuesta se encontró con el rechazo de los sindicatos UGT y CCOO, que acusan a la compañía de incumplir el compromiso de no presentar ningún ERE hasta octubre de 2009, tras el expediente de 2006 que afectó a 785 empleados, y de pagar con los trabajadores las consecuencias de una "mala gestión empresarial". La operadora, que presta desde hace 10 años servicios de telefonía, internet y televisión a través de su propia red de fibra óptica, ha explicado que el agravamiento de las perspectivas económicas le obligan a tomar esta "dolorosa medida".
A principios de 2006, ONO ya presentó otro recorte de empleo tras comprar Auna, que afectó a 785 empleados frente al planteamiento inicial de 987 personas. El ERE forma parte de un nuevo plan de futuro de la empresa para hacer frente a la situación económica.




