Comunidad Valenciana

Según explicó Jaime Serra, presidente del Banco, en 2007 atendían mensualmente alrededor de 350 familias sin recursos. En la actualidad la lista de beneficiados asciende a 928. Y eso sin contar las que están en espera. "Siempre hemos tenido una horquilla de entre 60 y 70 familias que quieren participar, pero ahora la lista es de 1.140", señaló Serra tras un reparto de alimentos en el Instituto Social de Trabajo, coincidiendo con el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.
En doce meses la situación ha cambiado también en lo que se refiere al perfil de los solicitantes de la ayuda. Mientras que en años anteriores el 80% de las personas eran inmigrantes, en la actualidad la situación se ha invertido, y ocho de cada diez son de origen español.
Los grupos beneficiados son personas de la tercera edad, marginados, refugiados, discapacitados, niños, enfermos crónicos, inmigrantes en riesgo de exclusión o jóvenes con problemas económicos.
El Banco de Alimentos de Valencia nació en 2004. Se trata de una iniciativa solidaria que se desarrolla en otras ciudades de España y se fundamenta en el suministro de comida a entidades benéficas que a su vez la hacen llegar a las personas que asisten. La delegación valenciana cuenta con una peculiaridad, pues también atiende directamente a familias mediante el proyecto Banco de Pobres. Además, su labor alcanza a 167 centros benéficos de la Comunitat. Más de 32.000 personas han sido ayudadas este año.
"La iniciativa proviene de América, donde un jubilado, tras comprobar la cantidad de sobras de las grandes superficies, decidió recogerlas y repartirlas. De aquel señor llega la idea, aunque aquí tiene una peculiaridad que no tienen otros bancos que atienden sólo a centros benéficos. Nos dimos cuenta de que había grupos de gente a los que no ayudaba nadie, por lo que empezamos a repartir directamente. De ahí nace Banco de Pobres", apuntó.
Los repartos a las familias se hacen la última semana de cada mes. Los alimentos provienen de cadenas de alimentación que ceden las existencias de forma completamente altruista. La bolsa que recibe la familia necesitada varía en función del stock del que dispone la entidad, aunque abundan alimentos básicos: arroz, pasta, sémola, harina o leche, por ejemplo.
El Banco de Alimentos tiene su almacén en la Pobla de Vallbona, aunque el reparto de ayer se produjo en Valencia. Además del presidente de la entidad, acudió el conseller de Inmigración, Rafael Blasco, que definió a la asociación como "la gran cuenta de la solidaridad" y alabó el trabajo de las personas voluntarias. Como explicó Serra, la asociación no podría realizar su labor social sin la ayuda de los 47 voluntarios que de forma altruista colaboran en la organización y distribución de los paquetes. "Ellos son la base del Banco y su perfil es muy variado. Tenemos voluntarios de entre 20 y 80 años", explicó Serra.







