Economía

La marca valenciana con mayor reconocimiento mundial ha sufrido los rigores de la globalización y de su propia decadencia. La repercusión de los imitadores y de la competidores que producen a bajo coste y, sobre todo, de la convulsión que supuso en Estados Unidos, primero, el 11-S y, actualmente, el desplome del consumo a raíz de la crisis mundial han puesto contra las cuerdas a la empresa de porcelanas, que se muestra incapaz de romper el techo de ventas en el que se estancó desde hace ocho años.
A los problemas de adaptación a los nuevos tiempos y a las nuevas demandas de consumo se han ido añadiendo los cambios en la dirección de la gestión y en el accionariado familiar. En 2002 se acumularon las primeras pérdidas de la historia de la firma.
Los problemas se sumaron y en algunos aspectos engordan para que, año tras año, el resultado fuese el mismo: ventas estancadas. Lladró ha intentado aguantar los puestos de trabajo. Sin embargo, el desplome del consumo en Estados Unidos, el país donde vende más de un tercio de su producción, ha desmontado el plan de viabilidad establecido en 2004 por la empresa, lastrada por un stock valorado en cerca de 40 millones de euros que no se consigue quitar de encima.
Los representantes sindicales estaban convocados ayer a una reunión con la dirección de Lladró Comercial (controlada por Juan Lladró y sus hijas Rosa y Ángeles) a las 10.30 horas. "La dirección ha comunicado la necesidad de abrir un periodo de consultas para la realización de un expediente de extinción de empleos. Su aplicación afectaría a las áreas de producción de las empresas Porcelanas Lladró y Arte y Porcelanas", anunció la empresa. La razón del Expediente de Regulación de Empleo (ERE), según Conchín Clemente, responsable de UGT dentro del Grupo Lladró, es que el stock "sigue ahí. No baja, a lo que se suma la crisis mundial".
El 23 de octubre se iniciará la negociación sobre quién perderá su empleo. Los despidos entran en un paquete de actuaciones "para optimizar al máximo la actividad", iniciaron desde la firma que, en cualquier caso, asegura descartar la deslocalización: "El proceso de producción es 100% artesanal y su calidad es una garantía para la supervivencia de la marca. La mano de obra es muy cualificada y precisa de una formación de muchos años, y no renunciamos a eso".
Lladró exporta el 80% de su producción a 123 países con cerca de 4.000 puntos de venta. Factura aproximadamente 130 millones de euros. Desde 2004 se ha negociado la salida voluntaria de 250 trabajadores y se ha reducido la producción en un 20%. La última auditoría realizada estableció el valor del grupo empresarial en 623 millones.
Las esperanzas de Lladró se sembraron en terrenos que florecen muy poco a poco, pues las ventas se han incrementado (se habían recibido pedidos rusos de piezas de gran valor), pero no al ritmo necesario para contrarrestar lo que ha ocurrido con Estados Unidos.
"Hay países que se comportan de manera muy positiva, como Rusia, China o India, pero en algunos mercados tradicionales la crisis nos ha tocado a niveles brutales", señalaron fuentes de la empresa.
El atentado contra las Torres Gemelas y la consiguiente contracción del mercado estadounidense causó un daño casi mortal. En 2004 se estableció un plan de viabilidad en el que se incluía la reducción de 56 jornadas anuales a cada uno del millar de sus trabajadores y que se pensaba prolongar hasta junio de 2009. "Pensábamos aguantar cogidos por los pelos, pero la situación económica nos ha dado una patada en el estómago", señalaron las mismas fuentes.




