"Si alguien se cree que la situación actual se va a solucionar sin que se tenga que realizar sacrificios se equivoca. Hay que hacer sacrificios y esto ya lo he dicho en las reuniones que tenemos en el OCEI, hay que hacer sacrificios y también los funcionarios y yo soy funcionario", afirmó ayer Pallardó.
La previsión de inflación realizada por el OCEI sitúa que el escenario más alto del IPC para el año que viene será el 3% "pero bajará la inflación por el peor de los motivos posibles, porque el PIB no crece". Pallardó explicó que el peor de los panoramas posibles sería el de la deflación (los precios bajan generalizadamente) lo cual llevaría a tipos de interés mínimos (como los de Japón, que ayer volvió a dejar el precio del dinero en el 0,5%).
Según el experto en economía internacional, el Banco Central Europeo ha bajado los tipos de interés al ser consciente ya de que los precios iban a reducir su crecimiento. "A principio de año, desde el OCEI dijimos que el precio del petróleo acabaría el año en 100 dólares y parecíamos muy optimistas y la realidad nos dice que aún nos quedamos cortos", recordó ayer Pallardó.
Al margen de cuándo se producirá la recuperación (que según el OCEI será lenta), Pallardó hizo ayer hincapié en que la tasa actual de inflación supondrá un grave perjuicio para las empresas. Tomando como ejemplo Ford, cuyos sindicatos minoritarios tildan de injusto que una empresa con beneficios "haga pagar la crisis a los trabajadores", Pallardó explicó: "Ford no tiene problemas para cerrar fábricas allí donde tiene pérdidas. Lo ha hecho en Estados Unidos y lo puede hacer aquí. Hay que elegir entre ajustar los salarios a la baja o destruir empleo" afirmó Pallardó que añadió: "Las plantas que den beneficios (entre ellas Almussafes) tienen que sacrificarse porque las tres grandes firmas automovilísticas norteamericanas están en una horrible situación".
El director del OCEI recordó que Ford Almussafes no es sólo importante por sus empleos directos (en la factoría) sino por los indirectos (industria auxiliar) y los inducidos (resto de empresas donde esos trabajadores consumen) que se mantienen sólo si la planta sigue dando beneficios.




