Valencia

La crisis económica les está afectando y si el año pasado realizaban una media de 25 servicios al día, ahora no llegan a los 18. "Nos pasamos muchas horas muertas sin hacer nada. Ahora la gente se piensa mucho subir a un taxi. Antes para ir de compras lo utilizaban y ahora solo los toman para urgencias", explicó ayer Antonio Haro, vicepresidente de la Unión de Taxistas.
Ante la crítica situación muchos no han podido hacer frente a las pérdidas y se han visto obligados a vender sus licencias y por debajo de su precio real. "Han caído un 30% y si antes en 30 días podían transferir la licencia, ahora tardan entre tres o cuatro meses", afirmaron ayer desde el sector.
Hace apenas un año, durante la celebración de la Copa América de Vela una licencia de taxi costaba alrededor de 138.554 euros (23 millones de las antiguas pesetas) y ahora su precio ha descendido de forma muy drástica y han bajado hasta los 96.385 euros (16 millones de pesetas).
Son muchos, en el entorno de un 20%, los que están intentando deshacerse de sus licencias para dedicarse a un negocio más rentable. Otros han optado por adelantar su jubilación. "Hacer frente a las hipotecas y la licencia del taxi era imposible y por eso son muchos los que quieren desprenderse de su licencia", explicó Antonio Haro.
En 1996 los taxistas sufrieron una situación similar de crisis económica. Se prolongó durante dos años más y para solventar la quiebra en 1998 la Conselleria de Infraestructuras recompró licencias de los taxis que no podían hacer frente a sus pérdidas económicas.
Ayuda del Consell
El sector no descarta solicitar esta medida el año que viene con el fin de superar la crisis por la que atraviesan. Pero mientras valoran esta propuesta lo que sí que han realizado es pedir a la Conselleria de Infraestructuras un aumento del 10,3% en las tarifas del año que viene. "Llevamos varios años teniendo una subida inferior al IPC de transporte, pero ahora no lo vamos a poder soportar porque los costes están subiendo mucho", comentó Antonio Haro.
Actualmente el IPC está en un 5,5% pero el IPC en transporte es superior y se sitúa en un 8,40%, por eso los taxistas han transmitido a la Administración la delicada situación por la que están pasando y esperan la ayuda del Consell.
Los taxistas son conscientes de que este aumento será impopular, pero aseguran que no pueden seguir trabajando sin poner en marcha nuevas medidas económicas. "Los gastos nos están aumentando día tras día por el aumento del combustible, por las reparaciones, el mantenimiento y las subidas en los intereses. Es una situación insostenible", explicó Antonio Haro.
Mientras llegan las nuevas tarifas, los 2.800 taxistas se reparten los clientes como pueden y son muchas las horas que pasan al volante y escaso el resultado. "No somos los únicos, el resto de España también pasa por esta situación, incluso hay ciudades que están peor que las nuestras. Benidorm y Castellón están perdiendo más clientes y en Sevilla nuestros compañeros también nos comentan que también sufren la crisis económica y desconocen cuanto tiempo van a tener que seguir soportando esta delicada situación", concluyó el portavoz de la entidad .
cfernandez@lasprovincias.es







