Ahí está el testimonio, en la portada del periódico. Con el debido respeto, la que yo llamo cuarta provincia, la ciudad de Valencia, ha conseguido entrar en el Sancta Sanctorum del Temple, ha entablado diálogo con la vicepresidencia política del Gobierno y ha expuesto la lista de reivindicaciones de la tercera ciudad de España.
-Necesitamos mejorar los accesos, Valencia necesita inversiones en infraestructuras.
A veces pienso, y lo escribo sin retranca, que habría que dejar la política en manos de las mujeres. Toda, todos los cargos y responsabilidades, en todos los partidos. Una pequeña prueba de un par de décadas bastaría para comprobar que todo iba mucho mejor. Para creerlo me remito a la inteligente capacidad de entendimiento que Teresa Fernández de la Vega y Rita Barberá han exhibido al preparar, desarrollar y explicar esa reunión del lunes de la que nos queda la impresión de que hablaron en un refinado lenguaje de proximidad que los hombres, verdaderos neanderthales de la política, estamos muy lejos de aprender.
Ni de lejos creo que la vicepresidenta y la alcaldesa no tuvieran desencuentros en la charla vespertina del Temple. Pero no están, no los vemos y leemos; nos han contado de la reunión los frutos positivos y, sin reproches de victimismo, hemos sacado la consecuencia de que Valencia tiene una alcaldesa que se preocupa por esa ciudad que lidera con todo mérito y que la vicepresidenta, a pesar de los disgustos electorales, no olvida que encabeza la lista de diputados socialistas por Valencia y que aunque esas cosas tienden a olvidarse, ella está en Madrid también para defender los intereses valencianos.
Con todo, observemos bien: Rita Barberá no ha puesto sobre la mesa asuntos estrictamente locales. No ha pedido más dinero para el Ayuntamiento. Ni siquiera que se termine de una vez la ampliación del Museo San Pío V. No es victimismo: en tiempo de crisis, la alcaldesa reclama infraestructuras, que es como cuando un obrero pide herramientas. Accesos y soluciones para el área metropolitana de Valencia, que es pedir mejoras para toda la región, para los millones de personas que cada año entran, salen, compran, venden, estudian, trabajan y pasan días de ocio en una ciudad clave para España.
-La cuarta provincia, no se olvide de la cuarta provincia, señora vicepresidenta.
Un encuentro histórico. Es el mejor camino, en realidad es el único camino que le queda al PSOE reformado de la Comunitat, si de verdad anhela una regeneración. Hacer lo que nunca ha hecho: comprender a una ciudad que sigue creyéndose esa antigualla: lo de "ofrendar nuevas glorias a España".




