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RSS | ed. impresa | Regístrate | 11 marzo 2010

Vida y Ocio

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Lo último en nutrición es contar las tonalidades de los alimentos en lugar de las calorías
04.10.08 -

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Los platos de colores no son un juego (aunque bien pudiera parecérselo a los niños desganados), sino una necesidad dietética, según un estudio de James Joseph, director del Centro de Investigación de Nutrición de Agricultura de EE. UU. y asesor de la Casa Blanca en materia nutricional. También es conocido por poner de moda la dieta de colores.

Esa relación de los vegetales y sus propiedades nutricionales llega ahora a España avalada por la Asociación de Dietistas y Nutricionistas que, en colaboración con Unilever, ha impulsado el primer estudio de los colores de nuestra dieta y crear así el "mapa" de colores de la alimentación española en frutas y verduras, que incluye curiosas tendencias dependiendo de la región donde se elabore.

Y por si esto fuera poco, en Barcelona ya hay restaurantes que dan menús de colores. Uno de ellos, Semproniana, está a cargo de la gastrónoma Ada Parellada, que ha experimentado con los alimentos y ha creado menús cromáticos, porque considera que, intuitivamente, la variación de colores en la alimentación resulta más atractiva para el apetito.


Comer con la vista
"Siempre se ha dicho que muchos comen por los ojos y los niños y las verduras no suelen llevarse bien, por lo que la mejor forma de que se acostumbren a tomarlas es jugando con los colores, haciendo menús divertidos y placenteros. Yo lo que he intentado en mi restaurante es crear platos combinando ingredientes del mismo tono, sin que organolécticamente el gusto se resienta. Es una forma de despertar los sentidos", asegura la chef Ada Parellada, quien insiste en que ella hace menús lúdicos, pero lo importante es no saltarse en casa la pirámide alimenticia.

Platos en blanco, amarillo, verde, rojo, naranja y negro -el más complicado pues sólo admite trufa, chocolate y calamares en su tinta- son una forma de disfrutar y experimentar con los alimentos. Pero es que, además, una dieta de frutas y verduras rica en colores es sinónimo de variedad.

Los alimentos en blanco son ricos en alicina y potasio; los naranja, en betacaroteno, vitamina C, potasio y ácido fólico; los verde, en luteína, potasio, ácido fólico y vitaminas C y K; los rojos mejoran la salud cardiovascular y reducen el riesgo de enfermedades del sistema urinario; el violeta -arándanos, ciruela, berenjena o lombarda- es un potente antioxidante.

Resulta curioso que, según el estudio de Unilever, la dieta de los españoles sea, en su mayoría, verde porque el 20, 56% de nuestras comidas tienen ese color. Le sigue el blanco (19,53% de nuestra alimentación diaria), el rojo (17,26%), el amarillo (16%) y el naranja (15,42%).

Pero, sin lugar a dudas, la estrella de la alimentación española es la lechuga, pues algo más del 80% de la gente la consume "muy a menudo". El 50% reconocen su "pasión" por las judías verdes, y un 42% consume melón como postre habitualmente, seguidos por las manzanas (un 37,3%).


Tonalidad regional
Curiosamente el País Vasco es la única zona de España en la que el color blanco predomina sobre el verde en la comida, aunque sólo le separen dos décimas de diferencia de otras zonas del país. Aquí hay un consumo habitual de champiñones y de espárragos blancos. Por el contrario, en Andalucía es donde menos verde se come y donde más se alimentan en rojo -un 86% elige el tomate con mucha asiduidad y un 53% consume sandía habitualmente-.

La berenjena, además, tiene un abrumador consumo (40,5% dicen tomarla a diario), frente a la media nacional que no llega al 30%. Esta es la comunidad autónoma que tiene una dieta con mayor riqueza cromática.

En otro territorio como es el caso de Cataluña, el porcentaje de naranja en la dieta alimentaria es el más alto de España. Los catalanes son los que más disfrutan de la lechuga (un 86%).


Madrid, en verde y blanco
En el centro de la península, concretamente en Madrid, se come, sobre todo, en verde y en blanco con preferencia por hortalizas como el ajo (8% más que en el resto del país), la cebolla y los espárragos trigueros, que doblan las tasas de preferencia habituales. Una peculiaridad de Madrid es que las frutas exóticas registran menos consumo que en otros lugares de España, quizás esto también influya para que la capital del reino tengo al menor tasa de consumo de alimentos violetas (sólo un 10,7%).

Buscar una dieta rica y variada, independientemente del lugar donde se encuentre uno, es fundamental. Tal como asegura Guiseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas, "la preocupación por una alimentación correcta crece cada día, pero aún hay un sector importantísimo que desconoce la importancia de comer de forma variada y equilibrada. Comer por colores es una filosofía de la alimentación, pero lo importante es el número de colores, pues cuanto más variados sean más garantizamos los requerimientos mínimos de vitaminas y minerales". Además, añade que la ensalada de tomate y lechuga está bien, pero habría que añadirle otros vegetales de colores que le darían nuevos nutrientes.

El fallo de los españoles, según Russolillo, es que abusamos de alimentos proteicos, de los refinados y casi no realizamos actividad física. Para hacerlo más fácil, la firma Knorr, tal como ha anunciado, será la primera en llevar a los super una línea completa de cremas de colores.
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