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El equipo de los Estados Unidos recupera la competición más prestigiosa del mundo
01.10.08 -

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europa se había acostumbrado a ganar la Ryder Cup (Belfry 2002, Oakland Hill 2004 y Dublín 2006). El torneo, por equipos, más prestigioso del mundo que reune a los jugadores de los Estados Unidos y Europa cada dos años. En la presente edición disputada en el Club de Golf de Valhalla en Louisville, Kentucky (EE. UU.) Se confiaba en mantener la racha pero la realidad fue otra muy distinta y el equipo capitaneado por Paul Azinger venció por 16,5 a 11,5 al europeo liderado por Nick Faldo. Una contundente victoria o derrota según desde que parte del mundo se vea.

En esta ocasión, además, Europa partía como favorita ante la ausencia del jugador número uno del mundo Tiger Woods. Una ausencia que en lugar de mermar el rendimiento de los estadounidense les sirvió de estímulo. El propio Tiger declaró, en plena competición, que no se acercaba al campo. No quería ser punto de atracción y deseaba que sus compañeros se alzasen con el triunfo.

Desde que se supo la composición del equipo ganador, Paul Azinger, había recibido toda clase de críticas. El hecho de contar con seis debutantes (J. B. Holmes, Anthony Kim, Hunter Mahan, Ben Curtis, Steve Stricker, Ben Curtis y Boo Weekley) no gustaba y máxime cuando su homólogo europeo, el inglés Nick Faldo, el hombre que más Ryder Cup ha disputado como jugador (once) presentaba un equipo muy solvente y competitivo que encontraba en el castellonense Sergio García a su líder natural.

Los hechos fueron muy distintos a los planteamientos. Los jugadores de Azinger se cogieron mejor a la competición desde la primera jornada y así fue como obtuvieron una escandalosa ventaja (5,5 a 2,5). Al término del segundo día Los Estados Unidos acumulaban una ventaja de dos puntos (9-7) y se presentaba en la definitiva, ronda de individuales, con la sensación de que en esta ocasión no iban a dejar pasar la oportunidad de quedarse con la Ryder. Así fue.

La actuación de Sergio García estuvo muy por debajo de sus posibilidades. En esta ocasión protagonizó cuatro apariciones y con el siguiente resultado:

Empató los partidos en los que formando pareja (Fourballs) primero con Westwood y después con Casey sólo empataron ante Perry-Furyk y Curtis-Stricker. En Fourballs conformó pareja con Jiménez y perdieron ante la integrada por Leonard y Mahan. Es decir, de tres potenciales puntos sólo consiguió uno, en función de los dos empates.

En el individual le tocó abrir la última y definitiva jornada frente al novato Anthony Kim y futura estrella del golf mundial, perdió el partido a falta de cuatro hoyos para el final del recorrido de 18. Nunca disfrutó de opciones al triunfo. No hubo batalla, todo le salió bien a Kim mientras Sergio se veía obligado a dejar que fuesen pasando los hoyos sin poder frenar a su rival. El jugador español, a la conclusión de su partido, reconocía que en el hoyo 7 "empecé a sentir que tenía que remar mucho para evitar que el partido se me fuese de las manos. Además de jugar contra un gran profesional, que le ha salido todo bien, yo no he estado acertado en nada". Fue incapaz de hacer algo bien.

Miguel Ángel Jiménez, por su parte, tuvo dos apariciones. En Foursomes y formando pareja con McDowell sumó medio punto ante Leonard-Mahan y en el individual perdió con Jim Furyk a falta de un hoyo. Resistió hasta el hoyo 17 pero allí nada pudo hacer ante el acierto de Furyk. Una derrota que sirvió para darle al equipo americano, de forma matemática, la Ryder Cup. Jiménez soportó con caballerosidad las muestras de alegría de sus rivales y de un público entregado.

Una de las causas de la derrota de Europa hay que encontrarla en que las tres estrellas del equipo, Sergio García, Lee Westwood y Padraig Harrington no consiguieron ganar ninguno de sus partidos.

La próxima Ryder Cup será en Celtic Manor, en Newport (Gales) del 28 de septiembre al 3 de octubre de 2010 y para entonces dos son los nombres que se apuntan a la capitanía: Miguel Ángel Jiménez y José María Olazábal. Este invierno se sabrá la decisión del Comité de la Ryder Cup. Ambos jugadores reúnen suficientes méritos deportivos y humanos para ello.
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