Comunidad Valenciana

Más jóvenes y más extranjeras. Este es el perfil con el que se están encontrando en Amunod. "Está aumentando de forma alarmante el número de extranjeras y cada vez son más jóvenes. Si hace unos años venían a pedir ayuda con 35 y 40 años, ahora tienen 30, lo que da una idea de que comenzaron siendo muy jovencitas", advierte.
Brasil, Eslovaquia, Chile, República Dominicana, Orán, Moscú... son algunas de las nacionalidades con las que están trabajando. De las más de 400 mujeres que están en la base de datos, entre un 30 y 40% son españolas y el resto, extranjeras.
Ahora bien, este porcentaje cambia si se tiene en cuenta la nacionalidad de las chicas que han llegado este año. La mayoría son inmigrantes y "ya tenemos un caso de una joven que llegó a Canarias en patera", añade. En lo que va de año, 24 mujeres se han adherido a uno de los programas de la asociación.
La crisis en el sector
La crisis económica también está afectando al programa de empleo que llevan en marcha. Los trabajos que hasta hace poco las mujeres podían encontrar estaban centrados en la limpieza y en la obra, por lo que ahora intentan buscar un empleo por horas en la limpieza del hogar. El problema es que se trata de una situación laboral muy precaria para que ellas y sus hijos puedan salir adelante: "Hay mucha demanda, poca oferta y los precios los están apretando".
A esta situación se le añade el estigma social que deben soportar las ex prostitutas, ya que "hay que insistir en no hacer ocultismo de su realidad". Esta realidad supone superar muchas barreras y la presidenta y trabajadora social lamenta la actitud de muchas empresa -algunas de ellas con programas de obra social- que rechazan contratarlas cuando conocen su pasado. "Ellas también son mujeres maltratadas y varias veces al día".
Para poder entrar en Amunod, las chicas deben realmente querer salir de la prostitución y comprometerse con uno de los programas de la asociación. Desde la asociación señalan que estas mujeres son "supervivientes de la miseria", por lo que hay mujeres que vuelven a la calle. Es un mundo -el de la noche- donde, cada vez hay más oferta, más competencia y los clientes están poniendo sus condiciones. Lo que ganan "no les da ni para malvivir. No hay ningún beneficio", denuncia.







