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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 19 abril 2014

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el rincón del pediatra

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La estomatitis
Boca de un niño con estomatitis.
La estomatitis o inflamación de la mucosa bucal es una de las patologías más frecuentes en el niño debido fundamentalmente al hábito que tienen estos de introducirse en la boca todo lo que encuentran. Es importante el reseñar que existen niños susceptibles a padecer estos procesos inflamatorios bucales, siendo la causa mal definida pero se barajan varias posibilidades como son un estado inmunitario deficiente por cualquier motivo, la presencia de estrés muchas veces condicionado por problemas escolares, pequeños traumatismos orales que se sobre infectan, la existencia de fluctuaciones hormonales, carencias vitamínicas, alergia a algún alimento o deficiencias nutricionales que pueden ocasionar que el niño padezca de forma reiterada esta patología.

Es una inflamación causada por una infección normalmente de etiología vírica, cuyos agentes más habituales son el virus del herpes simple, algún enterovirus y el coxsackie del grupo A que es el causante de la afectación mas aparatosa al ocasionar además del edema de la mucosa oral, la presencia de vesículas y úlceras en la boca acompañadas de alteración del estado general con fiebre elevada.

Clínicamente la estomatitis se manifiesta además de por la infamación de la mucosa oral (encías y lengua), por la existencia de las aftas o llagas en la boca que ocasionan además del dolor, las molestias típicas al ingerir alimentos sobre todo si son calientes o de sabor ácido lo que condiciona que en la fase aguda de la enfermedad rechacen el alimento con el problema sobreañadido de la posible deshidratación que complicaría el curso clínico de la enfermedad. Por otro lado se suele acompañar de fiebre elevada, decaimiento generalizado motivado por la poca ingesta calórica y de un aumento importante de la salivación. Afortunadamente el agua suele ser bien tolerada y muchas veces constituye la única fuente de hidratación para estos niños, ya que manifiestan una sed aumentada debido a la falta de líquidos y al alivio que le ocasiona el agua sobre sus lesiones.

El diagnóstico de la enfermedad se basa fundamentalmente en la clínica no siendo en principio necesario el realizar ningún estudio de laboratorio para confirmar la sospecha clínica.

El tratamiento consiste en mantener un equilibrio hídrico adecuado, aunque sea solo con agua, pero debemos de saber que existen en la farmacia preparados de hidratación oral que si el niño los tolera pueden ser muy útiles en las fases agudas en la que el rechazo de alimentos es casi total. Utilizaremos antitérmicos tipo paracetamol o ibuprofeno para controlar la fiebre y emplearemos en los casos más extremos lidocaina como anestésico para tratar de paliar el dolor del niño. En algunos casos podremos recurrir al aciclovir si sospechamos que el agente causal es un herpes simple. Un porcentaje muy pequeño de niños presenta úlceras grandes, irregulares, profundas asociadas a lesiones circulares con ampolla central, deterioro importante del estado general y fiebre elevada. Ante este cuadro nuestro pediatra deberá de descartar la existencia de un síndrome llamado de Stevens-Johnson que puede ser grave para el chaval.

Por último me gustaría recalcar que la estomatitis es una patología pasajera, aunque molesta y que se cura sin complicaciones, siendo fundamental el no utilizar antibióticos ya que se trata de un proceso vírico y estos lo único que ocasionarán es una disminución de las defensas con la mayor posibilidad de proliferación vírica y empeoramiento del cuadro clínico actual.

clinicagarciasala@ono.com
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