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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Especies

Gracias al anillamiento científico, los expertos pueden conocer los hábitos migratorios o la evolución vital de multitud de grupos
20.09.08 -

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El misterio de las aves
Una voluntaria sujeta una ave en una jornada de anillamiento.
Jorge García-Lliberós

Si hoy conocemos la evolución vital, las migraciones y otros datos de las aves es, en gran medida, gracias a una técnica que se empezó a emplear hace aproximadamente un siglo y a partir de la cual se han desvelado muchas incógnitas del mundo de los pájaros y hace que estos sean el grupo de animales mejor conocido. El anillamiento científico consiste en la individualización de los ejemplares mediante la colocación de una anilla metálica en la pata que los identifica y permite realizar un seguimiento de los mismos gracias a la posibilidad de reencontrar el mismo individuo.

El anillamiento científico de aves, tal y como se conoce hoy en día, tiene como punto de partida los anillamientos del danés Hans C. C. Mortensen, quien en 1899 marcó una centena de estorninos en el tejado de su casa. Las anillas utilizadas llevaban como remite la dirección del propio Mortensen y una numeración correlativa. Pero no será hasta 1903 cuando se cree la primera organización de anillamiento. En la actualidad, ornitólogos y grupos conservacionistas de todo el mundo utilizan esta técnica para desvelar rasgos y comportamientos de las aves. Así, quienes salen a realizar observaciones y estudios de campo realizan dos labores distintas en cuanto al anillamiento, la colocación de anillas a ejemplares nuevos y la recuperación de individuos que fueron anillados anteriormente. Las aves recuperadas, a través de su anilla, son las que ofrecen los datos relevantes para el estudio.

La formación del anillador

A finales del verano y durante el otoño las aves migradoras realizan un nuevo viaje desde sus zonas de cría o nacimiento hasta las áreas donde pasarán el invierno. Es el momento del año con mayor movimiento de aves, que es aprovechado por los anilladores para realizar campañas intensivas de anillamiento. La captura se produce a través de técnicas de trampeo que atrapan a los animales sin causarles daño. Las más comunes son las redes japonesas, mallas no tensadas utilizadas para capturar pájaros paseriformes. Según explica el delegado en Valencia de la Sociedad Española de Ornitología/Birdlife, Mario Giménez, para llevar a cabo esta labor se requiere tener un nivel técnico elevado en la manipulación de las aves y un gran rigor a la hora de recabar los datos. Por ello para realizar anillamientos es necesario tener una formación y una cualificación otorgada por una entidad avaladora del ámbito de la ornitología.

Los aspirantes a anillador deben superar un examen supervisado por una de las cuatro entidades avaladoras que existen en España. Estas son la SEO/Birdlife, el Instituto Catalán de Ornitología, el Grupo Balear de Ornitología y la Estación Biológica de Doñana. Quienes superan esta prueba obtienen un carnet expedido por las Comunidades Autónomas y que les habilita para realizar anillamientos. Los agentes anilladores, que en su mayor parte son equipos de trabajo, deben recabar una serie de datos prefijados de las aves que capturan: número de anilla, especie, edad, localidad y fecha del anillamiento. Además, se pueden obtener otras informaciones que completan la descripción del ejemplar, como los datos biométricos -mediciones y pesos- y los rasgos físicos relacionados con la muda del plumaje. En el caso de los individuos que se encuentran ya anillados se informa sobre la recuperación del ejemplar.

Al final de la temporada los coordinadores de grupo envían la información a las entidades avaladoras, que finalmente se la hacen llegar al Ministerio de Medio Ambiente. Pero para que la labor de anillamiento cobre sentido y máxima efectividad es preciso superar las fronteras, y es por esto que el destino final de los datos es el Euring (Unión Europea para el Anillamiento de las Aves), la entidad que concentra toda la información procedente de anillamientos de todo el continente.

Red de anilladores

Según explica el miembro del grupo de anilladores Llebeig de la Societat Valenciana de Ornitología (SVO), Pedro del Baño, a través del Euring el anillador puede conocer el paradero de las aves que ha anillado si estas han sido encontradas por otros anilladores de Europa. A su vez estos se pueden informar sobre los pájaros que ellos anillaron y que han llegado a manos de anilladores españoles. La existencia de una extensa red de anilladores activos es lo que aporta luz sobre los estudios ornitológicos, ya que es precisamente a partir de este intercambio de información que pueden estudiarse aspectos de las diferentes especies como la longevidad, el grado en que afectan los cambios atmosféricos y sobre todo los desplazamientos y tendencias migratorias, cuestión que impulsó el inicio de los anillamientos. "Puesto que el anillamiento es una labor costosa y supone molestias para los animales es preciso recabar la máxima información de cada ejemplar", plantea Mario Giménez, de SEO/Birdlife Valencia. "Si se dispone de suficientes datos se pueden hacer cruces y llegar a conclusiones más complejas, como el desgaste físico que produce la migración", añade Giménez.

Gracias al anillamiento en Europa ya se conocen los patrones básicos de migración para la mayoría de las especies, y se ha publicado un nuevo atlas de migración de aves con las rutas migratorias de unas cien especies. Algunas especies cuentan con varios miles de recuperaciones en Euring, que pueden usarse para estudiar cuestiones más complejas sobre las estrategias migratorias y, a menudo, forman la base de investigación sobre la orientación migratoria en las aves.

Cada año, más de 500 anilladores del Centro de Migración Aves de SEO/Birdlife marcan más de 350.000 aves, obteniéndose más de 10.000 recuperaciones. Pero el anillamiento científico es una actividad que mueve en España a gran cantidad de voluntarios, sensibilizados por las labores conservacionistas. De hecho, muchos de quienes participan en las tareas de anillamiento lo hacen a través de campañas de voluntariado ambiental.
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