España

"El PP está para ayudar y construir", declaró Mariano Rajoy ante un nutrido grupo de industriales, banqueros, profesionales y sindicalistas a los que pidió colaboración y ofreció las puertas abiertas de su partido para buscar juntos soluciones a los problemas actuales. Pronunció su discurso económico más constructivo, se comprometió a colaborar con el Gobierno en la búsqueda de las recetas más apropiadas para la delicada situación económica y aseguró que ha ofrecido un acuerdo al PSOE en este terreno. "Si el Gobierno toma soluciones no será el PP el que lo critique", afirmó y dijo que su partido "no será un obstáculo para la aplicación de medidas eficaces para el conjunto de le economía".
En el coloquio con los hombres de negocios - y algunas mujeres- , Rajoy reclamó un drástico recorte del gasto público que exigió al Gobierno central. También comprometió un esfuerzo en la misma dirección por parte de autonomías y grandes ayuntamientos gobernados por el PP dentro de un Plan de Austeridad para todas las administraciones. Señaló que la Administración del Estado no tiene competencias en materia de política social y recordó que son las autonomías las que asumen el desembolso en sanidad, educación y dependencia.
"Es importante que las comunidades autónomas hagan un esfuerzo en esa dirección", apuntó en relación con las políticas sociales y se detuvo, expresamente, en el gasto que implica la sanidad pública española. "El gasto sanitario se ha disparado y se va a disparar más", vaticinó y recordó que el servicio es cada vez más sofisticado y costoso y exige más fondos porque ha aumentado la población beneficiaria.
Aseguró que cuando el PP llegó al Gobierno, en 1996, había un 2,6% de extranjeros en España, mientras que hoy hay un 11% y su reparto es desigual en todo el territorio del Estado porque hay muchos más inmigrantes en Madrid y Levante. Explicó que el ciudadano extranjero es "muy consumidor" del servicio público sanitario y concluyó que "es un asunto en el que habrá que hacer un esfuerzo en los próximos años".
Los comentarios recurrentes del dirigente popular sobre el número de extranjeros que se benefician de la política social española, tanto en prestaciones por desempleo como servicios públicos, encierra una crítica a la política de inmigración practicada por el PSOE.
Austeridad en el gasto
Frente a las restricciones que auspicia el PP, Rajoy denuncia que el Gobierno de Rodríguez Zapatero aplicó el principio de "papeles para todos" con la regularización extraordinaria que acometió nada más llegar al poder. En tiempos de crisis económica y escasez, el líder de la derecha pasa factura a los socialistas. Les responsabiliza del crecimiento de la población inmigrante de los últimos años y les acusa de no haber controlado las entradas ilegales, además de regularizar a los que llegaron sin permiso de trabajo y residencia. A estas críticas añade la denuncia por ausencia de una política económica que hubiera garantizado la fortaleza del país en caso de crisis.
El PP defendió sus recetas para afrontar las actuales turbulencias de la economía -austeridad en el gasto público, reforma del mercado laboral de acuerdo con los interlocutores sociales, reducción al 20% del Impuesto de Sociedades, aumento de la desgravación del pago de hipotecas e inversiones en investigación y desarrollo, así como un estricto control de precios- pero hizo especial hincapié en que el Gobierno "debe generar confianza" y aseguró que el gabinete socialista "está perdiendo esa carrera" porque, en su opinión, culpa a los demás y no es capaz de presentar un paquete de medidas que generen credibilidad.
Denunció que el PSOE ha recurrido en exceso al aumento del gasto y puso como ejemplo el pago de 400 euros a los contribuyentes y la reforma de la financiación autonómica.







