Fuentes policiales confirmaron la extinción del fuego, probablemente intencionado al detectar el mismo piloto otro conato en los alrededores del primero. En esta ocasión, según su relato, dio aviso a la Guardia Civil, junto con una descripción de una pequeña furgoneta de color gris que circulaba por las inmediaciones de los campos de cultivo.
El primer fuego amenazó con propagarse a los corrales cercanos y a la nave de un concesionario de automóviles. El piloto procedía del campo de vuelos de Olocau y es vecino de la capital edetense.
La alerta fue decisiva debido a que las primeras llamas aparecieron apenas a 300 metros del casco urbano de Llíria. La maleza estaba muy seca, por lo que prendió en apenas unos minutos.
El siniestro se produjo a unos metros de la carretera que cruza el casco urbano, en sentido de entrada desde Benisanó. Los campos están abandonados y tras el aviso acudieron efectivos de la Policía Local, Protección Civil y Guardia Civil, así como los bomberos.
A las dos y media de la tarde se consideró extinguido el incendio, tras dos horas de trabajo para evitar que las llamas se acercasen más a la zona industrial enclavada en esa parte de la localidad. Al tratarse de un día festivo, todas las fábricas estaban desocupadas, por lo que no se procedió a ningún desalojo de personas.







