Las variedades que se cultivan en esos terrenos son la bobal, tempranillo, garnacha y una excepcional cabernet sauvignon.
La semana pasada, aprovechando la celebración de la Feria del Vino y días antes de comenzar la vendimia de este año, los propietarios de la bodega, Nacho Carbonell, Juan Enrique Real y Fernando Martínez, realizaron la inauguración de la misma para amigos y conocidos. Una inauguración que comprende la nueva sala de barricas francesas, americanas y unas pocas húngaras, que Fernando, enólogo de la casa, quiere probar para ver si los resultados se asemejan a los que produce el roble francés.
De momento, la bodega debido a su juventud, solo produjo unas 20.000 botellas de Luna de Catay 04, de las que ya no quedan muchas. Este vino que se elaboró con las variedades citadas y que pasó 12 meses en barricas francesas y americanas. Tras esto, reposó diez meses en botella antes de comenzar a comercializarse.
Luna de Catay 04 es un vino de un color cereza y una lágrima tupida. Tiene una buena capa y es muy limpio. La calidad que poseen las tierras donde son cultivadas las cepas, le trasfieren al vino una personalidad irrepetible. Esto se percibe en aromas y frutas de bosque, madera y mineralidad. Al llegar a la boca, es goloso y su bebida, muy agradable. El gusto posterior es muy exquisito y en él, se percibe con naturaleza las notas de vainilla y ahumados que le trasfiere el paso por las barricas.
Es un vino ideal para acompañar con carnes de todo tipo cordero, ternera o de caza, y en sus distintas elaboraciones. Aunque gracias a su elegancia y mediterraneidad, es un ideal para disfrutarlo en una tertulia o sobremesa. Su presentación es cuidada, y se logra con una bodega bordelesa, corcho colmatada y etiqueta serigrafiada. Esperamos con interés la próxima cosecha.
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