También en los años 90 la restauración de la bandera se realizó en las dependencias del ayuntamiento. En los trabajos participaron artesanos de las tres provincias valencianas. Después de estudiar más de cien muestras diferentes de tejido, se escogió una red elaborada con hilo de oro por la empresa Redsinsa, de La Vila Joiosa. La malla se colocó a ambos lados de las franjas doradas de la bandera para evitar que estas se desprendieran. La bordadora castellonense Teresa Veral trabajó en una habitación del Archivo Histórico acondicionada para la ocasión.
En cuanto a la cimera, los expertos aseguran que también se ha restaurado, aunque no conocen la fecha exacta de la intervención.
Réplicas de la Senyera
En 1928, junto a la Real Senyera encargada por el Ayuntamiento de Valencia, salieron de la fábrica de Sanchis Romero otras dos enseñas idénticas a la del consistorio. Una viajó a Francia, concretamente a Mentón, ciudad donde estaba exiliado Vicente Blasco Ibáñez.
El novelista valenciano había pedido al industrial, del que era amigo, que le enviara una réplica de la enseña valenciana para que presidiera su despacho. La bandera acompañaría al escritor en su último viaje, ya que fue depositada en su tumba junto a un puñado de tierra procedente de la huerta del Alboraya.
El propio Sanchis Romero se quedó la segunda bandera. Cuando falleció, su hijo, que presidió el Colegio del Arte Mayor de la Seda, la cedió a la institución. Fue en 1969. Esta bandera también fue rehabilitada con motivo de la exposición Cinco siglos del arte textil valenciano, celebrada en 2003. Se encargó la Unidad de Restauración Textil de la Comunitat Valenciana y los trabajos duraron alrededor de mes y medio.







