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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 febrero 2010

C. de Morvedre

Morvedre

La temporada de más riesgo es de abril a junio cuando se registran hurtos de hasta 10 canes para la reventa

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Los cazadores de l’Horta y Camp de Morvedre sufren desde hace meses una oleada de robos de perros
Los perros de caza se han convertido en pequeños botines muy buscados por los ladrones que luego los venden a desaprensivos clientes en el mercado negro. Como si se tratase de un coche o valiosas joyas, el hurto de estos animales se ha convertido en una práctica demasiado habitual en l’Horta y en Camp de Morvedre durante el último año. En Sagunto se ha registrado en los últimos 12 meses la desaparición de 20 perros, señaló un afectado.
Las mismas fuentes indicaron que la raza empleada por los cazadores en esta zona es el podenco. Un ejemplar de esa especie está valorado en un mínimo de 2.000 euros “si lo quieres de buena calidad” y un máximo de 6.000 euros. Teniendo en cuenta estos precios, las pérdidas alcanzan los 50.000 euros.
Sin embargo, hay algunos afectados que han sufrido robos reiterados. “Esto se debe a que en Sagunto los que nos dedicamos a esto solemos criar nuestros propios perros. Si uno tiene un buen linaje, se convierte en el objetivo principal de los ladrones”, explicaba un cazador.
Según los afectados, esos robos no se producen aleatoriamente. De hecho, desde este colectivo se sospecha que “haya una red de venta de perros de caza robados”. El problema, según comentan desde la entidad es que es difícil descubrir a los autores de estos hechos, ya que los animales están en libertad para un correcto adestriamiento y para no perder las propiedades de caza.
“La reventa de los animales se hace siempre de tú a tú y de forma individual. No permiten que veas la gama de canes que tienen. En alguna ocasión hemos intentado recuperar nuestros perros pero los que roban aquí los suelen vender en Castellón y aquí te ofrecen los recogidos en otras zonas”.
El procedimiento parece estar muy meditado. “Primero identifican el animal. Se trata de un seguimiento muy cercano porque siempre faltan los ejemplares más valorados y los de mejor estirpe”.
La zona más afectada por estos agravios es el rincón de Gausa por ser una camino de casetas alejado de la ciudad y los delincuentes tienen más rincones donde esconderse. Sin embargo, no es el único lugar donde estos grupos suelen actuar.
Cuando se abre el Coto de Gausa para el entrenamiento de los canes, es un periodo de peligro potencial. “Mientras los animales se entrenan y se alejan entre los campos, desaparecen muchos de ellos. Hay que estar muy vigilantes en estos momentos porque se los llevan sin que te des cuenta”.
Uno de los afectados destacaba la fidelidad de estas razas. “No están entrenadas para atacar, sino para cazar. Por ello, el carácter con las demás personas es muy agradable y si alguien los llama para darles de beber durante el entrenamiento, el animal se acerca”. El dueño se da cuenta de la pérdida de uno de sus perros cuando tras 15 minutos de espera el todavía no ha vuelto.
Es un riesgo que según dicen no pueden vigilar porque para un correcto adiestramiento y para no perder las propiedades de caza necesitan tener libertad. “Los perros pueden alejarse del dueño incluso un kilómetro tras una presa y no podemos ir siempre detrás de ellos”.
Como ya publicó LAS PROVINCIAS a principios de agosto, los robos de perros de caza también se han producido en poblaciones como Albal, Catarroja, Puçol, Torrent, Monserrat y Vilamarxant. Un especialista cifró en un centenar los ejemplares sustraídos cada año en el área metropolitana.
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