Los tomates 'de colgar' se venden en Cataluña y los 'valencianos', en Berlín

V. LL.| VALENCIA
Cinco ristras de tomates de colgar en Alcalà de Xivert (Castellón), con etiqueta de origen./
Cinco ristras de tomates de colgar en Alcalà de Xivert (Castellón), con etiqueta de origen.

Una de las variedades valencianas de tomate que estuvo casi en trance de desaparecer es la 'de colgar'. Se trata del único tomate que es susceptible de mantenerse fresco y entero durante varios meses después de haberse recolectado y sin tenerlo en cámaras frigoríficas, sólo preparado cuidadosamente en ristras que se cuelgan en lugares secos y frescos.

Años atrás, cuando no había, como ahora, un suministro regular de tomates frescos durante todo el año, en invierno sólo se disponía de las conservas (mayoritariamente caseras en los pueblos) y de los 'de colgar'.

Ahora que hay siempre de todo, esta peculiar variedad autóctona valenciana sigue teniendo un mercado y sobre todo goza de gran prestigio en Cataluña, donde se utiliza en invierno para restregar su popular y lo prefieren a las variedades de invernadero, habitualmente pobres de sabor. Y el tirón de la demanda hace que en las comarcas castellonenses, sobre todo al norte de esta provincia, haya muchos horticultores que han encontrado su modo de vida cultivando y preparando los tomates 'de colgar'. Con permiso de la polillla 'Tuta absoluta', que este año está diezmando la producción.

Otra prueba de las posibilidades que tienen las variedades autóctonas de calidad es lo que está ocurriendo con el tomate 'valenciano'. El auténtico de verdad escasea este año más que nunca porque ha empezado a exportarse. Un importador alemán se lleva cada día 2.000 kilos para restaurantes y tiendas de Berlín.

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