La Marina
Los últimos cuatro días, la ciudad se ha visto envuelta en las fiestas de Moros y Cristianos en honor a Sant Roc, llenando de música, color, pólvora y esplendor sus calles.
Ayer, día del patrón, se mezclaron actos religiosos y festeros en la jornada más intensa de todos los festejos. A las 11.30 horas de la mañana, en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, tuvo lugar la solemne misa y el reparto de pan bendecido.
La alcaldesa de Dénia, Ana Kringe, el presidente de la Cofradía Juan Bautista Cheli, el mayoral mayor, Dionisio Cheli, la presidenta de la Ammicc, Amparo Mata, los capitanes moro y cristiano, representantes de las 16 filaes y vecinos de la ciudad pudieron disfrutar de las voces del Coro Sant Bonaventura de Pedreguer que cantó en la ceremonia y la bendición de panes.
Por la tarde, los truenos hacían patente que la batalla final se avecinaba. A las 17.45 horas, el ejército cristiano comandado por Francisco Javier López, de la filà Cavallers, atracó en el puerto de Dénia.
Acto seguido, comenzó la batalla de arcabucería que transcurrió por las calles Diana, la Mar y Fora Mur. El estruendo de los disparos de los arcabuces sumió a la ciudad en una nube de pólvora. Tras su llegada a la plaza del Consell, las tropas moras dirigidas por Ángela Pérez, de la filà Alkamar, firmaron la rendición. Pero fue el milagro de la niebla el que realmente consumó la victoria cristiana ante el ejército de la media luna.
A las 20.30 horas volvían los actos religiosos. San Roc fue paseado por las calles en procesión. Una hora más tarde tuvo lugar la retreta final entre moros y cristianos que acabó en la plaza del Convento donde se produjo el disparo final, la despedida de las fiestas y sonó el himno dianense.
Por la noche, una disco móvil en la zona del puerto y el gran castillo de fuegos artificiales a medianoche marcaron el final de los festejos.











