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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Vida y Ocio

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El restaurador Vicente Patiño renueva el clásico tapeo de la cocina española
04.08.08 -

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Restaurante Óleo, dos espacios y una meta
Vicente Patiño, en la cocina de su restaurante.
hace ya algún tiempo, que Vicente Patiño aterrizó en Valencia. Después de su formación en Málaga, en el Café de París de José Carlos García, y su posterior asentamiento en Dénia, por fin, ha llegado a la capital del Turia. Y lo ha hecho sin estridencia, con humildad y con mucho conocimiento. No ha buscado un gran restaurante que le trasmitiera una presión desmedida, sino que se ha asentado en un pequeño local que destaca por un concepto que se está imponiendo últimamente; la tapa, y por un coqueto comedor donde disfrutar.

Parece ser, que en estos últimos tiempos la tapa, se ha convertido en un nuevo aliciente para consagrados cocineros españoles, tal es el caso de Paco Roncero, con Gastrobar en Madrid o de Albert Adrià en Barcelona, con Inopia. Un concepto de cocina muy español, que hace unos años comenzó a interesar a los cocineros españoles. La primera referencia se tuvo hace ya algunos años en Talaià, un local de tapas que Ferran Adrià abrió en el Puerto Olímpico de Barcelona. De ahí, su cocinero Carles Abella, se independizó, abriendo, Tapas 24; un local que en estos momentos es una de las recomendaciones más conseguidas, cuando se habla de tapeo.

Patiño ha buscado trasmitir esa sensación, integrándola en el entorno. Dos barras, con sus taburetes incluidos, son lo que los clientes se pueden encontrar al entrar en Óleo.


Peculiaridades a la carta
Una buena parte de las propuestas de este cocinero se presentan en simpáticas latas de metal, recordando a las conservas tradicionales. En su interior, ha introducido productos que previamente ha cocinado. Así, encontramos unos completos berberechos de ría, unos sustanciosos mejillones en escabeche o unas sardinas ahumadas. Hay que reconocer que, con las presentaciones sorprende. El jamón ibérico y el queso lo ofrece sobre un papel de estraza ceroso, al igual que el pan, que destaca por su notable calidad.

Presentaciones y propuestas que recuerdan a antiguas tabernas del Grao de Valencia como las anchoas en salazón, el tomate de El Perelló, el pulpo a la gallega o el muy fresco calamar a la parrilla. Géneros de impecable calidad, que son tratados con rigor y sencillez. Hasta hace muy poco, ofrecía unas impolutas ostras Girardeau, pero se han acabado los meses con "r" y hasta finales de septiembre no se las volverá a ver. Sin embargo, mantiene una conseguida quisquilla de Santa Pola, unas cigalas y gambas de Dénia que no desentonan.

Junto a todas estas entradas, Vicente Patiño mantiene su línea más creativa; no hay que olvidar que en la edición 2007 de Madrid-Fusión obtuvo el premio al Cocinero Revelación. Ahora presenta una gustosa sepia con patatas y gazpachuelo, su versionado ajoblanco con naranja, una impecable ensaladilla o la imperdonable coca de dacsa con atún marinado, cebollas dulces, y brotes que recuerdan a la cocas que se realizan en la Safor y la Marina.

Después de su surtido de irreprochables tapas, Patiño ofrece algunos platos más definitivos como el pescado del día con tomate y cebolla, solomillo trinchado con patatas o arroces, aunque esta propuesta sólo se ofrece al mediodía.

La carta es más que correcta y se han apuntado a esa nueva moda de presentar una carta de aguas minerales. También se oferta la posibilidad, de manera acertada, de tomar vino o champagne a copas.


Iniciativa solidaria
Bodegas Vicente Gandía se trata de unas bodegas muy sensibilizadas con el mundo del discapacitado. Las iniciativas sociales son una actividad que, las empresas deberían valorar. Es por ello que, Bodegas Vicente Gandía, muy sensibilizadas con este mundo, decidió hace unos meses entregar a Cocemfe CV, el 5% de las ventas que generara el vino El Miracle, para destinarlo a la integración social de los discapacitados.

El dinero recaudado ascendió a 6.200 euros, cantidad que fue entregada al presidente de la Cocemfe, Carlos Laguna, por Javier Gandía, gerente de la bodega. Con la cantidad recaudada, la organización podrá poner en marcha distintos programas de fomento a la accesibilidad y transporte adaptado, integración socio-laboral y educación para la salud.

Pero las Bodegas Vicente Gandía, ya son pioneras en este tipo de contribuciones solidarias. Hace unos años, gestionaron la construcción, canalización y depuración de aguas en Bapa (Camerún), la construcción de un dispensario médico y la asignación de recursos para fletar medicamentos a otro país africano (Benín).

gastronomia@lasprovincias.es
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