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Vida y Ocio

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Los negativos del fotógrafo muestran bombardeos de la guerra civil y soldados en el frente
30.07.08 -

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Han pasado más de medio siglo depositados en una vieja caja de galletas de la marca Virginia y han sobrevivido a momentos difíciles como las censuras propias de toda guerra (en este caso la guerra civil del 1936); o una mudanza desde el antiguo estudio fotográfico -en la Diagonal de Barcelona- al actual, también en Barcelona. Se trata de un centenar de negativos fotográficos tomados en época de la República y de la guerra civil española por el fotoperiodista valenciano Agustí Centelles, todos ellos inéditos, y que recientemente han descubierto sus hijos, Sergi y Octavi, fruto de la más pura casualidad.

Entre el importante hallazgo -que enriquece la memoria visual de la historia más reciente de España- se encuentran imágenes de los bombardeos sufridos en el Priorato de la ciudad de Falset y en Reus, donde -a diferencia de las bombas de Lleida- no aparecen las víctimas, sino los edificios bombardeados.

También destaca una foto tomada en 1935 en la que el presidente de la Generalitat Lluís Companys aparece de pie en un dormitorio de la cárcel Modelo de Madrid, al lado de los consellers Joan Comorera, Pere Mestres, Martí Esteve y Ventura Gassol, sentados en camastros. Otros negativos relevantes son los de los soldados en el frente, donde en una de las imágenes se ve a combatientes caminando por el fango.

Otro bloque es el de los negativos sobre imágenes de la familia Centelles a la vuelta del exilio, en Reus, que están datadas entre 1945 y 1947, donde se incluye el banquete de la una boda familiar.

En un último rollo, hay fotos industriales, especialización a la que se dedicó Agustí Centelles tras ser represaliado por las fuerzas vencedoras. Algunas de las fotografías que han visto la luz hacen referencia a los reportajes que se hacia en las cavas de Canals & Nubiola (donde se conservaba el vino) y en las que aparecen personajes ilustres como Salvador Dalí, Ricard Cugat, Kubala, Andrés Gimeno o Di Stéfano.

"Indudablemente este hallazgo tiene un importante valor histórico porque, de hecho, mi padre fue el único reportero que el 19 de julio de 1936 salió a la calle a cubrir la información. Precisamente una de sus fotos más célebres fue la que tomó en la calle Diputación, durante el enfrentamiento entre unas fuerzas de artillería sublevadas y unos Guardias de Asalto que les cortan el paso y que estaban escondidos detrás de unos caballos muertos enganchados a un carro de artillería volcado", indica Sergi Centelles.

Además, asegura que, para ellos (Sergi y Octavio Centelles), "tiene un valor incalculable. Después de tantos años manejando su archivo, es motivo de alegría poder encontrar documentos inéditos".


Recipientes 'portatesoros'
Si importante es conocer qué contenía la caja de galletas, también es vital saber cuál fue la anécdota que sacó del anonimato a este recipiente. "Nos llamaron del Museo Nacional d'Art de Catalunya para pedirnos fotos de mi padre que fueran de la Barcelona del siglo XX y le comentamos que no tendríamos gran cantidad porque no guardó mucha cosa en formato papel, sino en negativo. Luego, miramos por los estantes, y en uno de ellos vimos la caja de galletas que había venido, como el resto de las cosas, con la mudanza que hicimos en 1986. Nunca la habíamos abierto, sabíamos que contenía cosas que mi padre no supo cómo clasificar y la sorpresa fue inmensa", explica Sergi Centelles.

Aunque en este caso Agustí Centelles sólo guardó los negativos en esta caja de galletas con la intención de clasificarlas en un futuro que nunca llegó, conocido es el antecedente de este fotoperiodista que poco antes de la caída de Tarragona, cogió su máquina Leica y una maleta -donde escondió 9.000 negativos con la historia gráfica de la convulsa época- y marchó al exilio. Después de estar en dos campos de concentración, logró confiar el material a una familia de campesinos y no fue hasta 1976 cuando regresó a Francia para recuperar los negativos. Entre el legado destacan imágenes del período republicano, los treinta meses de la guerra civil y los seis años de su exilio en Francia.
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