Esa Iglesia es conocida por su labor social, sus programas de alimentos para indigentes y su defensa de los derechos de las mujeres y los homosexuales, así como de los asilados políticos. Adkisson está acusado de asesinato en primer grado y se encuentra en prisión bajo fianza de un millón de dólares.
Agentes del FBI participan en la investigación del ataque, debido a la posibilidad de que se tratase de un crimen motivado por el odio hacia algún grupo social en particular. Según indicó Owen, parece que el detenido actuó solo y no pertenece a ningún grupo organizado, aunque subrayó que la investigación continúa abierta.
El pasado domingo Adkisson entró en el templo de la Iglesia Unitaria Universal del Valle de Tennessee y comenzó a disparar indiscriminadamente cuando un grupo de niños hacía una presentación del musical Annie para los 200 feligreses congregados. Ningún niño resultó herido, pero durante el tiroteo dos adultos murieron y otros siete resultaron heridos.
Greg McKendry, de 60 años, murió cuando se encaró a Adkisson para intentar impedir que continuara disparando a la congregación. La segunda víctima fue Linda Kraeger, de 61 años, que falleció horas después del tiroteo en el hospital de Knoxville.







