La unanimidad entre los partidos que rigen el municipio ha sido para Castañer la circunstancia que ha acentuado su alegría. "Mira -dijo-, estoy emocionado, esta es la palabra. Nunca lo imaginé; ni un sueño remoto."
Ramón Castañer lega a su ciudad los espléndidos murales en templos, especialmente en el Santuario de María Auxiliadora, el de Don Bosco (1988), de 200 metros cuadrados, de compleja factura secuencial y ambientes que resolvió con gran magisterio de la plástica puesta al servicio de la sensibilidad, tanto que nadie queda insensible cuando alza la mirada al corro de los ángeles de la cúpula. Mas a este seguiría en la misma iglesia el mural de La Festa, también de 200 metros cuadrados, finalizado en 1993, centrado en el momento cumbre de la procesión de la reliquia de San Jorge, acompañado por un friso de figuras vestidas de moros y cristianos antiguos; una auténtica explosión de color y alegría.
Y no olvidamos que también quedan en Alcoi los dos grandes lienzos que reflejan las escenas dramáticas del Petrolio, conocido así el acontecimiento que levantó en pie de guerra a los obreros alcoyanos en 1873.
Sería largo reseñar la intensa vida del pintor siempre unida a una esposa-amante-compañera, Pepa Castañer, autora de su biografía Autorretrato con paisaje, editada con gran éxito. Los dos vivieron en Valencia, donde él había estudiado Bellas Artes, expuso en Galería Estil, obtuvo premios como el del Ateneo Mercantil con La Mina y nació su hijo, pero la cátedra de dibujo los reclamó a Madrid. Los dos tejieron aquí una amistad profunda, con cuantos celebramos la Medalla de Oro de Alcoi.







