Es el caso del alicantino Ricardo Fernández, director y guionista del corto de ficción Conciencia basura, quien aportó en rueda de prensa un "dramático" punto de vista al señalar que "la cosa en Alicante está difícil, hay poco movimiento cultural en general y, en el caso del cine, aún es más complicado". Además, reseñó el aspecto económico de este oficio: "Hacer cortos es caro, y la realidad es que el que tiene dinero se va a una universidad privada, le subvencionan un corto de 35 milímetros y tiene probabilidades de llegar más lejos", apuntó Fernández.
A su vez, el autor del cortometraje de animación Lost Planetos, Vicente Molina, recalcó que el estado natural del cortometrajista es "estar descontento" y "ser infeliz".
En parecidos términos se pronunció el codirector del documental El canal de la discordia, Vicente Pascual, quien consideró que el "estado pesimista es algo natural en todo cineasta y eso es algo que uno ha de asumir desde el principio".







