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RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 28 mayo 2012

España

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El PSOE hace un balance triunfalista de sus primeros cien días de Gobierno y el Partido Popular pide un plan de choque

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La economía se ha convertido ya en el principal campo de batalla entre los dos partidos mayoritarios. En vísperas de la reunión en la que José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy pretenden enterrar sus discrepancias sobre Justicia y política antiterrorista, los partidos mayoritarios airearon su enfrentamiento por la crisis. Donde la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, vio "pasos en la buena dirección", el líder de la oposición, Mariano Rajoy, observó sólo ceguera. "Zapatero lleva un año ocultando una realidad que le ha dejado noqueado", dijo.

El Gobierno pretende corresponsabilizar a todos los partidos con la superación de la crisis. Después de haber comprobado la soledad a la que abocó, durante el primer período de sesiones de la legislatura, su decisión de relativizar la dimensión del frenazo económico, busca ganarse la complicidad de fuerzas como el PNV y CiU. Presupone que ambas, comprometidas con el mundo empresarial vasco y catalán, estarán interesadas en escenificar su pragmatismo y en desempeñar un papel "útil" a su electorado.

Es su único parapeto posible. El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, aseguró ayer que el Ejecutivo está dispuesto a compartir propuestas con el PP, siempre que sus recetas no sean las de la "vieja derecha". Sin embargo, los socialistas son conscientes de que sellar un pacto con Rajoy en esta materia es imposible porque ha convertido la economía en el eje central de su política de oposición y en ella centró ayer su negativo balance de los cien primeros días de Gobierno.

Blanco quitó hierro al asunto y aseguró que el acuerdo "imprescindible e importante" es el que debe producirse entre el Gobierno y los agentes económicos y sociales. Una vez alcanzado se buscará el consenso con todas las fuerzas políticas de la cámara sin excluir, según dijo, al PP. "Me parece que remar juntos es una buena forma de hacer frente a la situación que tenemos por delante". Ahora bien, insistió en que si su propuesta pasa por recortar las políticas sociales, no habrá entendimiento.

Los socialistas creen que en la tesitura actual, teniendo en cuenta la limitación de competencias de la UE, sólo tienen una baza ante los ciudadanos: erigirse en garantes de los más débiles. Tras semanas machacando esta idea, Rajoy elaboró ayer una réplica: "Sin una política económica no hay políticas sociales". El presidente del PP alegó que las políticas sociales ya se han resentido porque, en los 100 primeros días de la legislatura, se han destruido 90.000 empleos, ha crecido 240 euros el importe medio anual de las hipotecas y en diez euros la cesta de la compra.


"Valentía y coraje"
En un encuentro con su grupo parlamentario, en el que analizó la labor del Gobierno, acusó a Zapatero de no haber hecho "casi nada" y le ofreció su ayuda para poner en marcha un "plan de choque". Rajoy reclamó al jefe del Ejecutivo "valentía, coraje y determinación" para afrontar la recesión económica y adelantó que en su reunión del miércoles propondrá sus recetas para combatir la crisis: "austeridad" en el gasto público, reducción de impuestos a las PYMES, más deducciones a las familias agobiadas por la subida de las hipotecas, reformas laborales o un nuevo plan de competitividad.

Blanco acogió con escepticismo la oferta. Y, sobre todo, negó la mayor al desgranar todas las iniciativas desarrolladas en estos cuatro meses: el adelanto de la devolución del IVA a pequeñas y medianas empresas; prolongación del plazo de la hipoteca sin coste añadido, o aceleración en la contratación de obra pública. A su juicio, el Gobierno se ha movido con "rapidez, realismo y determinación". Y también con la "confianza de saber que la economía española es fuerte". Frente al futuro negro que pinta el PP, el PSOE hace un análisis triunfalista de su gestión y habla ya de luz al final del túnel. "Volveremos -reiteró Blanco- al crecimiento intenso".

El optimismo del Ejecutivo, que hoy martes celebra con un acto sus 100 días en La Moncloa, recibió la reprobación de los populares. Rajoy, y todos los dirigentes que intervinieron en las jornadas de balance de legislatura, arremetieron con la actitud, a su entender, frívola del Gobierno. El más duro fue, quizá, el portavoz popular en el Senado, Pío García Escudero, quien tildó de "nefasta" la gestión económica.
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