Valencia

Los residentes denuncian que, a pesar de que los camiones de más de 10 toneladas tienen prohibido circular por núcleos urbanos, el veto no parece efectivo en su barrio, donde los pesados tráileres transitan continuamente y permanecen aparcados varios días en las calzadas, sin que nadie penalice su circulación. Los vecinos achacan el trasiego a la base de contenedores que se sitúa en la zona y a las chatarrerías que ocupan buena parte de los solares del barrio. El principal problema de los camiones es, además de que su circulación está prohibida en ciudad, la velocidad a la que lo hacen, lo que provoca "ruidos y vibraciones" que en algunos casos llegan hasta las viviendas cercanas.
Junto a la base de contenedores, el otro punto conflictivo en el ir y venir de los tráileres es el desguace ubicado en la calle Jesús Morante Borrás, que a pesar de contar con licencia municipal, según los vecinos "no cumple las actuales normativas comunitarias, estatales, autonómicas y municipales sobre tratamiento y almacenaje de residuos sólidos". Los afectados piden que se traslade esta "molesta y nociva" actividad industrial a un polígono. "Han llegado a desaparecer tapas de alcantarillas y se han cortado cables para sacar el cobre y vender los metales aquí", explicó un vecino. Además, aseguran que la ubicación de la chatarrería ha provocado que varios núcleos de asentamientos irregulares se concentren en la zona, generando "graves problemas de inseguridad ciudadana".
Para subsanar esos problemas, los vecinos denuncian que la pedanía sólo cuenta con la presencia de un policía, lo que les parece "escaso" para la gran extensión de la zona y los niveles de conflictividad que registra. La situación ha llegado hasta el punto de que los robos y agresiones se han sucedido en los últimos meses.
En este sentido, los vecinos también se quejan de que la pedanía se ha convertido en un "foco de prostitución" desde las rotondas de entrada a la zona, hasta la carretera que enlaza con la depuradora de Pinedo. Además, aseguran que "es un secreto a voces" que en el barrio se "trapichea con droga", a la altura de la entrada de Pedrós. "Existe un trasiego ingente y continuo de personas y vehículos que entran y salen de unas naves -antigua sede de FCC-, a todas horas", denunció el presidente de la Asociación de Vecinos de la Punta, Vicente Romeu. El también vecino facilitó a LAS PROVINCIAS el escrito que desde la asociación han remitido al Ayuntamiento de Valencia en el que exponen los hechos y denuncias para que la administración pueda poner fin a las "deficiencias" que sufre el barrio.
Y es que para los residentes de la zona, algo tan habitual como coger un taxi o trasladarse en autobús se ha convertido en un imposible. Hasta la pedanía sólo llega una línea, la 15, que según los vecinos, ofrece una regularidad de "un autobús cada hora". Con los taxis la cosa no mejora, ya que en infinidad ed ocasiones los residentes han sufrido la negativa de este gremio para llegar hasta el barrio "por la alta conflictividad". Además, el estado en que los camiones han dejado el pavimento no facilita el acceso a la Punta, sobre todo en días de lluvia, ya que se forman "enormes charcos"
En definitiva, una pedanía que ha vivido un deterioro ostensible, a pesar de compartir acera con la vanguardia de la innovación.







