
La historia de Carrie, Miranda, Samantha y Charlotte, que desde este fin de semana se retoma en los cines de toda España, se caracterizó por tratar sin tabúes los temas sexuales, desmitificar los roles convencionales y ensalzar el valor de la amistad. Y, aunque poco a poco la serie fue derivando en un fantasioso cuento de hadas (con príncipe ruso incluido), supo mantener la frescura durante seis años. El objetivo con la película que ahora se estrena es mantener el listón que dejaron.
Al margen de los argumentos, muchas seguidoras de Sexo en Nueva York se deslumbraban en cada capítulo por el vestuario que lucían las protagonistas, y por los restaurantes y lugares de ocio a los que acudían, que se iban convirtiendo en más sofisticados cada temporada.
¿Podría vivir Carrie Bradshaw en Valencia? Seguramente le costaría, ya que aquí le sería más difícil encontrar zapatos exclusivos de Manolo Blahnik o Christian Louboutin o los diseños de Chloé o Givenchy. Pero hagamos un ejercicio de imaginación y situemos a las cuatro protagonistas en nuestra ciudad para saber cómo vivirían y por dónde se moverían.
Lo primero que debemos hacer es encontrarles un piso, ajustándonos a su gusto, y para que echen lo menos posible sus apartamentos en Manhattan. Carrie Bradshaw dejaría atrás su estudio de Perry Street, en el West Village, para trasladarse a Ciutat Vella, a una calle tranquila, por detrás de la calle del Mar, por Aparisi i Guijarro o Trinitarios. Charlotte cambiaría el exclusivo Park Avenue por el entorno de Cirilo Amorós o de Poeta Querol, junto a la milla de oro del diseño. La Alameda sería un enclave idóneo para Miranda, mientras que Samantha hallaría semejanzas entre Chelsea en Nueva York (donde antaño había mataderos y ahora se han situado las mejores galerías de arte y tiendas) y Ruzafa.
Un buen desayuno
Realizada la mudanza hay que establecer una ruta por los espacios que sacien los gustos de todas ellas. Cualquier día en la vida de las cuatro mujeres comienza desayunando juntas y contándose las vivencias de la pasada noche. Como en Valencia no hallarán las magdalenas de Magnolia Bakery, deberán sustituirlas por los no menos sabrosos chocolates de Cacao Sampaka (www.cacaosampaka.com), en Conde Salvatierra, 19. No muy lejos de allí, en el Mercado de Colón también hay locales para tomar un buen café.
Para mantener la línea nada mejor que pasar por el gimnasio y para gente exigente Atalanta (www.atalantaclub.com, en Joaquín Costa, 7, y en Ramón Asensio, 10) cumple los requisitos. Sesiones de aquagym o body pump, y espacios hidromasaje y piscina climatizada son algunas de las posibilidades que ofrece. En la misma línea está Tyris (www.tyris.es), que ocupa el antiguo cine del mismo nombre.
Exclusivamente para mujeres son De L'Art (www.gimnasiodelart.com), en Grabador Esteve, 12, y Mö Gym (www.mo-gymstudio.com), en El Bachiller, 7, especializados en pilates y entrenamientos personales.
Pero no sólo con pesas se consigue una buena imagen. También es necesario someterse a tratamientos corporales, anti-estrés o reafirmantes. En la calle Arzobispo Mayoral, 11, está Navarro Spa Catalá, donde Carrie y sus amigas podrían poner su cuerpo a punto. Y para llevar el cabello con el peinado más puntero nada mejor que ponerse en las manos de Walter (www.walterpeluquero.es), Palleter 38; de Joan Santamaría, en Literato Azorín, 17; o de Tono Sanmartín (www.tonosanmartin.com), en Maestro Gozalvo, 17.
Llega el mediodía y es hora de comer. Mattilda, en Roteros, 21, tiene un menú de mediodía económico y especializado en cocina creativa. Las picaditas más sabrosas se pueden tomar en Seu-Xerea (www.seuxerea.com, en Conde de Almodóvar, 4), sobre todo en su tranquila terraza, y si lo que buscan es la típica cocina española pero en un ambiente de diseño, La tacita de plata (www.latacitadeplata.com), en Blanquerías, 12, no les defraudará. El café de después de comer, aprovechando los días de sol, hay que pedirlo en la terraza del San Jaime, en pleno barrio del Carmen.
El mundo del supermercado no está precisamente entre las prioridades de las protagonistas de la película pero siempre es recomendable conocer algún local con estilo donde comprar las delicatessen más exquisitas como Bueno para comer (www.buenoparacomer.com), en Almirante Cadarso, 14; La despensa de la reina, en la plaza Santa Catalina; o en las Añadas de España (Xàtiva, 3, www.lasanadas.es), donde, entre otros artículos, se pueden encontrar aguas de todas las variedades.
Una copa y a cenar
Llega la noche y las chicas, enfundadas con su mejor modelo y dispuestas a todo, salen a cenar y tomar una copa. Miranda, amante de la comida exótica, llevaría a sus amigas en Valencia a Dukala, en Sanchis Bergón, 27, donde les servirían especialidades árabes en un ambiente agradable y con un trato muy amable. Si se inclinan por probar la cocina japonesa, la carta de Manga Sushi Bar, en Conde Altea 13, les sorprenderá.
Sólo por ver la decoración y sus techos merece la pena acercarse a El alto de Colón (www.elaltocatering.com), en el Mercado de Colón, donde estilo y buena gastronomía se dan la mano, al igual que en La Sucursal, en el IVAM. Lo bueno que tiene Inbocca (en Conde Altea, 22) es que después de cenar se puede tomar una copa, pero si se prefiere hacer cada cosa por separado la fiesta debe comenzar en 0031, en Buen Orden, 31, o, ya en el puerto, en 39 27 Norte, donde se puede disfrutar mirando al mar de una copa o de un Cosmpolitan que les ayude a recordar la ciudad de los rascacielos.







