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Cuando la excelencia nace del riesgo
el tribunal supremo diferencia la categoría de escolta de la de vigilante
22.06.08 -

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Cuando la excelencia nace del riesgo
La elevada formación de los escoltas españoles les hace ser de los más demandados en el extranjero. / afp
vicente de la cruz, pDte.

asoc. española de escoltas

expertos en seguridad, últimas noticias

Laura de cubas

Su vida es la de sus clientes, en todos los sentidos. Por eso el de escolta no es un empleo más. Es una profesión, a veces peligrosa y siempre estresante, para la que se necesitan grandes conocimientos y total dedicación por parte de aquel que la desempeña. Nada que ver con el estereotipo que creemos se esconde tras sus sempiternas gafas de sol y su clásico pinganillo.

La realidad es completamente distinta. En la actualidad España cuenta con cerca de 5.500 escoltas —2.800 en el País Vasco, 1.000 en Navarra, 1.400 en Madrid, 250 en Cataluña...—, el mayor número de toda la UE. En un 99% varones, casi todos de entre los 28 y los 30 años de edad, los escoltas trabajan hasta 16 horas al día, lo que les obliga, además, a mantener su tono físico a gran nivel. Por otro lado, superadas las complejas pruebas para acceder a su categoría, deben por ley acudir a módulos de actualización, aunque también son muchos los que se costean cursos en Argelia, Israel, Suiza o Estados Unidos donde conocen los nuevos modus operandi de aquéllos que, para relajar tensión, llaman los malos.

Los mejores de Europa

Si hay algo en lo que los expertos en seguridad coinciden es en la excelencia de los escoltas españoles. Pero la razón no es la que más les gustaría. El problema del terrorismo les obliga a estar muy por encima del resto de sus compañeros, en número y en otros muchos aspectos. "La calidad surge de la necesidad —comenta Vicente de la Cruz, presidente de la Asociación de Escoltas Españoles (ASES)—. El servicio de protección en nuestro país tiene un riesgo muy elevado y eso hace que nuestra preparación sea mucho más cuidadosa".

Y demandada. La especialización de estos profesionales les habilita para dar el salto a zonas internacionales de riesgo donde es muy necesaria su protección de élite. Tanto, que De la Cruz asegura su futuro en el hipotético —y "deseado"— caso de que el terrorismo desapareciera: "Tenemos una enorme ventaja operativa, experiencia y formación. La única carencia son los idiomas y si la solucionamos podemos ir a Arabia Saudí, Irak e Irán por mucho dinero". Incluso más que en España donde el salario varía en función del cliente, el horario, el riesgo..., y se sitúa entre los 1.800 y 1.900 euros mensuales, y los 4.000 "e incluso 5.000 euros".

Depende de cómo valore el riesgo la empresa de seguridad a través de la que el amenazado, compañía o Administración solicite sus servicios. La única vía para contratarlo y ala que no puede recurrir cualquiera: "Son excepciones —señala De la Cruz—. Precisan de una autorización del Ministerio del Interior, casi siempre por terrorismo". "No lo que está de moda decir entre la gente de la farándula", añade en relación a las últimas informaciones aparecidas en la prensa.

Con categoría

Si bien los escoltas prefieren no hacerse mucho eco de este tipo de noticias, hay otra de la que sí, pero que por el motivo anterior, ha pasado casi inadvertida ante la opinión pública. Se trata de la sentencia del Tribunal Supremo que diferencia la categoría de escolta de la de vigilante de seguridad. Una petición que desde hace años llevaban haciendo estos especialistas tanto para su reconocimiento administrativo y económico como para su ejercicio. "Va a aumentar la profesionalización —explica De la Cruz—, ya que impide la entrada arbitraria a la función desde otros sectores". Y es que, según comenta el presidente de ASES, hasta ahora era habitual que las empresas "asignaran a los escoltas otras tareas que no eran las suyas en calidad de represalia" y viceversa, que "cogieran a un vigilante y le dijeran "váyase usted de escolta"".

Sólo queda aplicar la regulación europea que permitirá contratar a estos profesionales de forma autónoma que, como comenta este experto "es más adecuada en según qué situaciones", y establecer con la Administración una edad de jubilación adecuada a su ejercicio. Una labor difícil y digna de admiración.
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